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miércoles, 30 de marzo de 2011

Primeros indicios de párkinson revelados en los trastornos del sueño

Síntomas muy tempranos de la enfermedad de Parkinson podrían revelarse a través del sueño o en su fase REM. El estudio a gran escala lo han realizado investigadores de la Universidad de Copenague, observando los costes socio-económicos que ocasiona esta patología neurodegenerativa crónica e incurable, que afecta gradualmente a los músculos y a la capacidad mental de los afectados.El trabajo ha sido publicado en Journal of Neurology.

Según explica el profesor de Neurofisiología Clínica del Centro de Envejecimiento Saludable de la Universidad de Copenague y del Centro del Sueño del Hospital Poul Jennum, “en este trabajo vieron que, ocho años antes del diagnóstico, los pacientes con párkinson mostraron indicadores de trabajo y salud que revelaban que algo iba mal”.
Entre los síntomas muy tempranos figuran los desórdenes del sueño REM o desorden de movimiento ocular veloz (RBD). La fase REM es una etapa particular del sueño en la que los ojos de la persona que duerme se mueven rápidamente tras sus párpados, de ahí el nombre de REM, las siglas en inglés de rápido movimiento de ojos.
Para evitar que realmente exterioricemos los sueños, el cuerpo cesa el movimiento muscular durante la fase REM del sueño, pero en los RBD todavía están activos y las personas con RBD que están durmiendo y pasan por la fase REM muestran diferentes conductas, que van desde simples espasmos de brazos y piernas hasta dar patadas, gritar, agarrotarse o saltar fuera de la cama.
“En algunos casos su conducta puede ser violenta y causa daños a los pacientes o a sus parejas”, según el profesor Jennum, cuya hipótesis es que “las más tempranas etapas del párkinson se muestran como otras enfermedades, como las RBD”.
En los últimos años, se han hecho grandes avances en el tratamiento del Parkinson, pero todavía no se cuenta con terapias para mitigar sus síntomas más tardíos, sus costes y la creciente mortalidad que genera.
Para Jennum, “esto podría ser posible si interviniéramos temprano y si pudiéramos encontrar indicativos claros de la existencia del párkinson ocho años antes de que cuando lo hacemos ahora, esto nos daría una importante herramienta”.
“La cuestión es si podemos, realmente, decir que las RBD son siempre un marcador muy temprano de la enfermedad de Parkinson. Eso es lo que ahora estamos investigando en el Centro del Sueño del Hospital Glostrup”, apunta.
Para realizar este estudio, los investigadores emplearon el Registro Nacional de Pacientes. Allí identificaron a todas las personas diagnosticadas con Parkinson entre 1997 y 2007.
Así, un total de 13.700 pacientes fueron comparados con 53.600 pacientes sanos del mismo sexo, clase social y educación, entre otras variables. Este trabajo mostró también que los pacientes con Parkinson utilizan más los servicios de salud, están más a menudo en paro y recibiendo ayudas sociales.

Early Indications of Parkinson's Disease Revealed in Dream Sleep

During a large-scale study of the socioeconomic costs of this neurodegenerative disease, Danish researchers, some from the University of Copenhagen, discovered that very early symptoms of Parkinson's disease may be revealed in dream or REM sleep.

Parkinson's disease is a brain disease best known for the trembling it causes. It is an incurable, chronic disease and gradually affects the muscles and mental capacity, seriously afflicting the lives if the patient and his or her immediate relatives.

"In the study we saw that eight years before diagnosis, Parkinson's sufferers exhibited work and health indications that something was wrong," says Poul Jennum, professor of clinical neurophysiology at the Center for Healthy Ageing, University of Copenhagen, and the Sleep Centre at Glostrup Hospital.
Among the very early symptoms is the sleep disorder RBD, or REM sleep behaviour disorder. REM is a particular stage of sleep in which we dream, and our eyes flicker rapidly behind our eyelids, hence the term REM, or Rapid Eye Movement. To prevent us from actually acting out our dreams the body usually shuts down our muscle movement during REM sleep, but in RBD it is still active, and REM sleepers with RBD display a range of behaviours from simple arm and leg spasms to kicking, shouting, seizing or jumping out of bed.
"In some cases their behaviour may be violent and result in injuries to the patients or their partners," Professor Jennum explains.
Early symptoms of Parkinson's may be other brain disorders
"Our hypothesis is that the very earliest stages of Parkinson's disease show up as various other diseases such as RBD," Jennum says.
In recent years, great advances have been made in the treatment of Parkinson's disease, but we still do not have therapies to mitigate the later symptoms, costs and increased mortality of the disease.
"This may become possible if we are able to intervene earlier, and if we are able to find clear indications of Parkinson's disease eight years sooner than we are now, this may give us an important tool. The question is of course whether we can actually say that RBD is always a very early marker for Parkinson's disease. That is what we are now investigating at the Sleep Centre at Glostrup Hospital," says Jennum.
Parkinson's disease has considerable costs
Not surprisingly the study showed that Parkinson's sufferers are more often in contact with all sections of the health service, more often unemployed, more often on benefits, and on average cost the health service DKK 50,000 a year more than healthy control subjects.
For the study, researchers used the National Patient Register to identify all the patients diagnosed with Parkinson's disease between 1997 and 2007. 13,700 patients were compared to 53,600 healthy patients of the same sex, social class, educational background etc.

lunes, 28 de marzo de 2011

Relacionan los medicamentos para el párkinson con problemas conductuales

Un estudio reciente asegura que los medicamentos para la enfermedad de Parkinson conocidos como agonistas de la dopamina parecen causar problemas con el control de los impulsos en casi la cuarta parte de los pacientes.

Investigaciones anteriores han relacionado los agonistas de la dopamina, entre los que se encuentran Mirapex (pamipexole) y Requip (ropinirole) con trastornos del control de los impulsos, como adicción al juego e hipersexualidad, así como con conductas compulsivas, como atracones de comida, gastar dinero en exceso, compras compulsivas y uso excesivo de computadoras.
En el estudio los investigadores de la Clínica Mayo analizaron los registros de pacientes de enfermedad de Parkinson durante dos años.
"Hallamos que, durante ese períodos de dos años, hasta el 22 por ciento de los pacientes experimentaron el inicio de un trastorno del control de los impulsos", señaló en un comunicado de prensa de la Clínica Mayo el Dr. Anhar Hassan, investigador líder y miembro del equipo de neurología.
Los investigadores hallaron que, cuanto mayor fuera la dosis del agonista de la dopamina, más probabilidades habría de que un paciente desarrolle un trastorno del control de los impulsos.
"Uno de cada cuatro pacientes que tomaba una dosis terapéutica media del medicamento tenía un trastorno del control de los impulsos. Para los pacientes que tomaban más medicamento, la proporción ya era de uno a tres", aseguró Hassan.
El estudio fue publicado en línea reciente en la revista Parkinsonism and Related Disorders.
Los pacientes que tomaban agonistas de la dopamina y sus familias necesitan tener en cuenta cambios conductuales, según Hassan. Reducir la dosis o suspender el medicamento usualmente resuelve los problemas conductuales en cuestión de unos días hasta un mes.

Researchers Tie Parkinson's Drugs to Impulse Control Problems
Mayo Clinic researchers found that dopamine agonists used in treating Parkinson's disease result in impulse control disorders in as many as 22 percent of patients.

Mayo Clinic first reported on this topic in 2005. The follow-up study was published online in the February 2011 issue of Parkinsonism and Related Disorders.
Dopamine agonists, a class of drugs that include pramipexole (Mirapex) and ropinirole (Requip), are commonly used to treat Parkinson's disease. The drugs stimulate the brain's limbic circuits, which are thought to be pathways for emotional, reward and hedonistic behaviors. The medications have been linked to such impulse control disorders as pathological gambling and hypersexuality and to compulsive behaviors such as binge eating, spending, computer use or "hobbying."
Researchers reviewed Parkinson's disease patients' records over a recent two-year period, says Anhar Hassan, M.B., B.Ch., a neurology fellow at Mayo Clinic and lead investigator on the study
"During this time, movement disorder physicians at Mayo Clinic were keenly aware that impulse control disorders could occur with these dopamine agonist drugs. If they encountered a patient who was taking this drug, they asked them or an accompanying family member whether or not they had noticed any new type of behavior. What we found was that in as many as 22 percent of patients during that two-year period had a new onset impulse control disorder," she says.
The study found that the higher the dose, the greater the likelihood of an impulse control behavior. "One in four patients who were on a medium therapeutic dose of the medication had an impulse control disorder," Dr. Hassan says. "For patients who were taking a higher range of the medication, about one in three developed an impulse control disorder."
Patients taking dopamine agonists should be aware of potential behavioral changes so they can be caught early, before they or their families are harmed, Dr. Hassan says. Once a new behavior is identified, reducing or stopping the medication usually resolves the problem over a few days to a month, she says.

Research May Lead to New Treatments for Parkinson’s Disease and Other Neurological Disorders

A group of scientists at Marshall University is conducting research that may someday lead to new treatments for repair of the central nervous system.

Dr. Elmer M. Price, who heads the research team and is chairman of Marshall's Department of Biological Sciences, said his group has identified and analyzed unique adult animal stem cells that can turn into neurons.
Price said the neurons they found appear to have many of the qualities desired for cells being used in development of therapies for slowly progressing, degenerative conditions like Parkinson's disease, Huntington's disease and multiple sclerosis, and for damage due to stroke or spinal cord injury.
According to Price, what makes the discovery especially interesting is that the source of these neural stem cells is adult blood, a readily available and safe source. Unlike embryonic stem cells, which have a tendency to cause cancer when transplanted for therapy, adult stems like those identified in Price's lab are found in the bodies of all living animals and do not appear to be carcinogenic.
"Neural stem cells are usually found in specific regions of the brain, but our observation of neural-like stem cells in blood raises the potential that this may prove to be a source of cells for therapies aimed at neurological disorders," Price added.
So far, the group at Marshall has been able to isolate the unique neural cells from pig blood. Price said pigs are often used as models of human diseases due to their anatomical and physiological similarities to humans. In the future, his lab will work to isolate similar cells from human blood, paving the way for patients to perhaps one day be treated with stem cells derived from their own blood.
The team's research was published in a recent issue of the Journal of Cellular Physiology. The lead author of the article is Dr. Nadja Spitzer, a research associate in Price's lab. Other contributors include Dr. Lawrence M. Grover, associate professor of pharmacology, physiology and toxicology at Marshall's Joan C. Edwards School of Medicine; and Gregory S. Sammons and Heather M. Butts, who were both undergraduate students when the research was conducted.

Promising Clue to Mechanism Behind Gene Mutation That Causes Parkinson's Disease


Researchers at Mount Sinai School of Medicine have discovered a way that mutations in a gene called LRRK2 may cause the most common inherited form of Parkinson's disease. The study, published online in PLoS ONE, shows that upon specific modification called phosphorylation, LRRK2 protein binds to a family of proteins called 14-3-3, which has a regulatory function inside cells. When there is a mutation in LRRK2, 14-3-3 is impaired, leading to Parkinson's. This finding explains how mutations lead to the development of Parkinson's, providing a new diagnostic and drug target for the disease.
Using one-of-a-kind mouse models developed at Mount Sinai School of Medicine, Zhenyu Yue, PhD, Associate Professor of Neurology and Neuroscience, and his colleagues, found that several common Parkinson's disease mutations -- including one called G2019S -- disturb the specific phosphorylation of LRRK2.This impairs 14-3-3 binding with varying degrees, depending on the type of mutation.
"We knew that the LRRK2 mutation triggers a cellular response resulting in Parkinson's disease, but we did not know what processes the mutation disrupted," said Dr. Yue. "Now that we know that phosphorylation is disturbed, causing 14-3-3 binding to be impaired, we have a new idea for diagnostic analysis and a new target for drug development."
Dr. Yue's team also identified a potential enzyme called protein kinase A (PKA), responsible for the phosphorylation of LRRK2. Although the exact cellular functions disrupted by these changes are unclear, their study provides a starting point for understanding brain signaling that contributes to the disease. Recent studies have shown that 14-3-3 binds to other proteins implicated in inherited Parkinson's disease and has a neuroprotective function, and when the binding is impaired due to these mutations, the protection may be lost. The findings also demonstrate additional insight into the functional relevance of the LRRK2 and 14-3-3 interaction.
The presence of 14-3-3 in spinal fluid is already used as a biomarker for the presence of neurodegenerative diseases. Further applications of these findings could point to the use of 14-3-3 as a biomarker in testing for Parkinson's disease.

martes, 22 de marzo de 2011

Un estudio de la UGR realizado con ratones confirma que la melatonina ayuda a prevenir el párkinson


Científicos del Centro de Investigación Biomédica de la Universidad de Granada (UGR) han comprobado en un estudio realizado con ratones que el consumo de melatonina, una molécula natural sintetizada por prácticamente todos los seres vivos, puede ayudar a prevenir la aparición del párkinson, ya que es un potente agente antioxidante y antiinflamatorio.
Este trabajo ha confirmado además que otras sustancias análogas a la melatonina también tienen un importante papel protector frente al daño oxidativo e inflamatorio y la recuperación de la actividad del complejo I, cuya inhibición es un evento fisiopatológico fundamental en el desarrollo del párkinson.
Estos datos pueden tener una consecuencia importante para el diseño de nuevos fármacos que ayuden a prevenir esta enfermedad, según han indicado los responsables del trabajo en un comunicado remitido por la Universidad de Granada.
En la actualidad se desconoce la causa primaria de la degeneración dopaminérgica en la enfermedad de Parkinson y los tratamientos existentes son principalmente sintomáticos. Esta investigación realizada en la UGR ha tratado de explicar el papel del óxido nítrico (NO) en el estrés oxidativo, inflamación y disfunción mitocondrial en el origen de esta enfermedad en el modelo de ratón tratado con MPTP, un tóxico que reproduce la bioquímica y sintomatología de la enfermedad incluso en humanos.
Según apuntan los investigadores, el desarrollo de nuevos fármacos neuroprotectores "está frenado por nuestro limitado conocimiento de los mecanismos reales por los cuales mueren las neuronas dopaminérgicas".
De este modo, si el tratamiento con melatonina reduce de forma considerable la actividad de la iNOS/i-mtNOS (citosólica y mitocondrial), disminuyendo el daño oxidativo mitocondrial, "la búsqueda de compuestos sintéticos análogos a la melatonina puede proporcionarnos nuevas herramientas farmacológicas con selectividad mayor para inhibir la iNOS/i-mtNOS, y susceptibles de ser usadas en la clínica".
En la enfermedad de Parkinson hay una reducción del 40 por ciento en la actividad del complejo I de la cadena de transporte electrónico en la sustancia negra de estos pacientes, con una pérdida de entre el 70-80 por ciento de las neuronas localizadas en este tejido antes de que aparezcan los primeros síntomas.
En los ratones tratados con MPTP para este estudio, la actividad del complejo I se reduce en un 65 por ciento en la sustancia negra, y el tratamiento con melatonina o sus análogos estructurales contrarrestan esta disminución, normalizando la función mitocondrial.
También se ha comprobado que el exceso de óxido nítrico en la sustancia negra, tras la administración del MPTP, se debe al aumento de la actividad iNOS e i-mtNOS en un 250 por ciento, mientras que la actividad constitutiva nNOS permanece prácticamente invariable. De esta manera, los ratones deficientes en iNOS y no los que carecen de nNOS, están protegidos frente a este incremento en la producción de óxido nítrico, de manera similar a cuando a los ratones normales se les administra melatonina o sus análogos estructurales.
Este trabajo ha sido elaborado por Ana López Ramírez, del Centro de Investigación Biomédica de la Universidad de Granada, y parte de sus resultados han sido publicados en las revistas científicas Journal of Neuroscience Research y European Journal of Medicinal Chemistry.

El Hospital Central de Asturias utiliza los últimos avances para pacientes con Párkinson


Especialistas del equipo de neurocirugía funcional del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), dirigidos por el doctor Fernando Seijo, han sido los primeros en implantar en España un nuevo sistema de Estimulación Cerebral Profunda (DBS) para tratar a pacientes con la enfermedad de Parkinson, según ha informado el quipo de investigación del HUCA.
El sistema es un innovador dispositivo de neuroestimulación diseñado para enviar impulsos eléctricos a zonas específicas del cerebro según las necesidades del paciente. Las características propias de de esta nueva tecnología podrían significar un importante paso hacia delante en la terapia, ya que proporcionan una forma más avanzada, centrada y adaptable de Estimulación Cerebral Profunda.
Gracias a este único sistema de DBS, la electricidad aplicada se podrá focalizar y ajustar a diferentes estructuras cerebrales, pudiendo controlar el campo eléctrico de una forma altamente precisa y eficiente.
Otra de las ventajas es la reducción del coste sanitario, ya que la batería de este nuevo sistema ofrece una estimación de duración superior a los sistemas convencionales disminuyendo las cirugías de recambio a lo largo de la vida del paciente y el número de neuroestimuladores.
Esto se añade al hecho que los pacientes con párkinson pueden ver reducida la medicación requerida para controlar su enfermedad con este tipo de terapia. La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta a dos millones de europeos y de siete a diez millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) .
La Estimulación Cerebral Profunda trabaja mediante la estimulación eléctrica de las estructuras del cerebro responsables de controlar el movimiento y las funciones musculares, el Núcleo Subtalámico (STN) o el Globo Pálido interno (GPi). Un electrodo con ocho polos minúsculos se implanta quirúrgicamente en el cerebro y es conectado mediante una extensión que va por debajo de la piel a un neuroestimulador implantado en el pecho o en el abdomen del paciente.
Poco tiempo después de la cirugía el paciente vuelve a ver a su médico para empezar con la programación inicial del neuroestimulador; de esta forma, se optimiza el control de los síntomas de la enfermedad para minimizar los efectos secundarios.

Nuevo modelo murino para el estudio del Párkinson

Investigadores Suizos desarrollan un nuevo modelo de mamíferos para convatir las causas genéticas de la enfermedad

La evidencia es cada vez creciente, los factores genéticos juegan un papel importante en muchos casos de enfermedad de Parkinson (EP). En un estudio publicado el 02 de febrero 2011, en el Journal of Neuroscience, los investigadores de la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) en Suiza, informaron de un nuevo modelo de mamíferos para el estudio de una mutación genética específica que se encuentran comúnmente en los pacientes con enfermedad de Parkinson, abriendo de ese modo la puerta a nuevos medicamentos para combatir la enfermedad.
"Este es un gran paso adelante hacia una comprensión más completa de cómo funciona la enfermedad, y cómo puede ser diagnosticada y tratada", explica el neurólogo y presidente de la EPFL Patrick Aebischer, autor principal del estudio.
La enfermedad de Parkinson es una enfermedad común neurodegenerativa que reduce en gran medida la calidad de vida. Hasta ahora, los investigadores han tenido dificultades en reproducir la patología EP en los animales de laboratorio debido a una comprensión incompleta de la enfermedad.
Recientemente, una mutación del gen que codifica el LRRK2, una enzima importante en el cerebro, se ha convertido en la causa genética más frecuente de la EP (la genética están implicados en un 10 por ciento de los casos de EP). Cuando la enzima está mutada, se vuelve hiperactivo, causando la muerte de neuronas vulnerables y llevando a una reducción de los niveles del neurotransmisor dopamina en el cerebro. Esta disminución de la dopamina finalmente desencadena los síntomas característicos del párkinson, como temblores, inestabilidad, el movimiento de discapacidad, y más tarde la etapa de demencia.
Ahora, con fondos de la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del párkinson, Aebischer y su equipo en el Laboratorio de Estudios neurodegenerativos de la EPFL, han introducido con éxito la encima mutante del LRRK2 en un hemisferio del cerebro de una rata, lo que da como resultado las mismas manifestaciones de EP que se producen en los seres humanos, en un lado del cuerpo de los roedores. Para ello, los investigadores pasaron dos años en la producción y la optimización de un vector viral para entregar mutado, el ADN LRRK2 de codificación en el cerebro de la rata. LRRK2 es una enzima grande y complicada y el diseño de un vector capaz de transportar su código genético extremadamente largo era una verdadera hazaña.
El nuevo modelo animal desarrollado por la EPFL beneficiará seguro las futuras investigaciones sobre el párkinson. El hecho de que LRRK2 es una enzima - una proteína involucrada en catalizar las reacciones químicas - hace esta droga accesible y por lo tanto de interés específico para los investigadores que buscan estrategias neuroprotectoras, o tratamientos farmacológicos que detenga la progresión lenta de la enfermedad mediante la protección de las neuronas vulnerables. Armado con el modelo LRRK2, los nuevos fármacos que inhiben la hiperactividad de la enzima podría algún día evitar la cadena destructiva de eventos que conducen a la neurodegeneración y la devastación en muchos pacientes con EP.

New Model for Studying Parkinson's
Swiss Researchers Develop New, Working Mammalian Model to Combat Genetic Causes of the Disease

Evidence is steadily mounting that genetic factors play an important role in many cases of Parkinson's disease (PD). In a study published February 2, 2011, online in the Journal of Neuroscience, researchers from the Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) in Switzerland report a new mammalian model for studying a specific gene mutation commonly found in PD sufferers, opening the door to new drugs to fight the malady.

"This is a great step forward toward a more comprehensive understanding of how the disease works, and how it can be diagnosed and treated," explains neuroscientist and EPFL President Patrick Aebischer, lead author of the study.

PD is a common neurodegenerative disease that greatly reduces quality of life and costs the United States around 23 billion dollars a year. Until now, researchers have encountered difficulty in reproducing PD pathology in animals because of an incomplete understanding of the disease.
Recently, a mutation of the gene coding for LRRK2, a large enzyme in the brain, has emerged as the most prevalent genetic cause of PD (genetics are implicated in about 10 percent of all PD cases). When the enzyme is mutated, it becomes hyperactive, causing the death of vulnerable neurons and leading to a reduction in levels of the brain neurotransmistter dopamine. This decrease in dopamine eventually triggers the symptoms characteristic of Parkinson's, such as tremors, instability, impaired movement, and later stage dementia.
Now, with funding from the Michael J. Fox Foundation for Parkinson's Research, Aebischer and his team in the Neurodegenerative Studies Laboratory at EPFL, have successfully introduced mutant LRRK2 enzyme into one hemisphere of a rat brain, resulting in the same PD manifestations that occur in humans in one side of the rodent's body. To do this, the researchers spent two years producing and optimizing a viral vector to deliver mutated, LRRK2 coding DNA into the rat brain. LRRK2 is a large and complicated enzyme and designing a vector capable of transporting its extremely long genetic code was no small feat.
The new animal model developed by EPFL is sure to benefit future Parkinson's research. The fact that LRRK2 is an enzyme -- a catalyzing protein involved in chemical reactions -- makes it drug accessible and therefore of specific interest to researchers looking for neuroprotective strategies, or pharmaceutical treatments that halt or slow disease progression by protecting vulnerable neurons. Armed with the LRRK2 model, new pharmaceuticals that inhibit the hyper-activity of the enzyme could one day prevent the destructive chain of events that leads to neurodegeneration and devastation in many with PD.

lunes, 21 de marzo de 2011

Neuronas bilingües podrían desvelar los secretos de las enfermedades cerebrales

Un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal y de la Universidad McGill, ambas de Canadá, han descubierto un tipo de “bilingüismo celular”, un fenómeno que permite que una neurona utilice dos métodos diferentes de comunicación para intercambiar información

“Nuestro trabajo podría facilitar la identificación de mecanismos que interrumpen la función de las neuronas dopaminérgicas, serotoninérgicas en las enfermedades como la esquizofrenia, el párkinson y la depresión“, escribieron el Dr. Louis-Eric Trudeau del Departamento de Farmacología de la Universidad de Montreal, y el Dr. Salah El Mestikawy, investigador del Instituto Douglas de Salud Mental de la Universidad y profesor en el Departamento de Psiquiatría de McGill.
Un resumen de este descubrimiento aparece publicado en la revista Nature Reviews Neuroscience.
Sus resultados muestran que muchas neuronas del cerebro pueden controlar la actividad cerebral utilizando dos mensajeros químicos o neurotransmisores en forma simultánea. Este modo de comunicación es llamado “cotransmisión”. Según el Dr. Trudeau, “las neuronas del sistema nervioso —tanto en el cerebro como en el sistema nervioso periférico— se suelen clasificar según el transmisor principal que utilizan”. Por ejemplo, las neuronas dopaminérgicas usan dopamina como transmisor para comunicar información importante de muchos fenómenos diferentes, como la motivación y el aprendizaje. El mal funcionamiento de estas neuronas tiene implicación en las enfermedades cerebrales graves, como la esquizofrenia y el párkinson. “Nuestra reciente investigación, llevada a cabo en parte con el Dr. Laurent Descarries, de la Universidad de Montreal, muestra que las neuronas dopaminérgicas usan glutamato como un segundo transmisor. Esto significa que pueden transmitir dos tipos de mensajes en el cerebro, y en dos escalas de tiempo: una rápida con el glutamato y una más lenta con la dopamina”.
En otra investigación, que realizó el equipo del Dr. Salah El Mestikawy, en el Instituto Universitario de Salud Mental de Douglas, observaron el mismo tipo de bilingüismo en las neuronas cerebrales que utilizan la serotonina, un grupo de células que comunican importante información para controlar el estado de ánimo, la agresividad, la impulsividad y el consumo de alimentos, y también las que utilizan la acetilcolina, un mensajero importante en las habilidades motoras y la memoria que se desbalancea en la enfermedad de Parkinson, a causa de los medición antipsicótica y en los adictos a las drogas.
Los estudios en común llevados a cabo con su colega, el Dr. Åsa Wallen-Mackenzie, de la Universidad de Uppsala, en Suecia, y publicados recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugieren que la secreción de glutamato en las neuronas dopaminérgicas podría, por ejemplo, estar involucrada en los efectos conductuales de los psicoestimulantes, como las anfetaminas y la cocaína. “Sabemos muy poco sobre el papel de la cotransmisión en las enfermedades y en la regulación de la conducta, sin embargo”, advirtió el Dr. Trudeau. “Eso deberá ser visto en futuros estudios.”

'Bilingual' Neurons May Reveal the Secrets of Brain Disease

A team of researchers from the University of Montreal and McGill University have discovered a type of "cellular bilingualism" -- a phenomenon that allows a single neuron to use two different methods of communication to exchange information. "Our work could facilitate the identification of mechanisms that disrupt the function of dopaminergic, serotonergic and cholinergic neurons in diseases such as schizophrenia, Parkinson's and depression," wrote Dr. Louis-Eric Trudeau of the University of Montreal's Department of Pharmacology and Dr. Salah El Mestikawy, a researcher at the Douglas Mental Health University Institute and professor at McGill's Department of Psychiatry.

An overview of this discovery was published in the Nature Reviews Neuroscience journal.

Their results show that many neurons in the brain are able to control cerebral activity by simultaneously using two chemical messengers or neurotransmitters. This mode of communication is known as "cotransmission." According to Dr. Trudeau, "the neurons in the nervous system -- both in the brain and in the peripheral nervous system -- are typically classified by the main transmitter they use." For example, dopaminergic neurons use dopamine as a transmitter to communicate important information for many different phenomena such as motivation and learning. The malfunction of these neurons is involved in serious brain diseases such as schizophrenia and Parkinson's. "Our recent research, carried out in part with Dr. Laurent Descarries at the University of Montreal, shows that dopaminergic neurons use glutamate as a second transmitter. That means they are able to transmit two types of messages in the brain, on two time scales: a fast one for glutamate and a slower one for dopamine."
Other research conducted by Dr. Salah El Mestikawy's team at the Douglas Mental Health University Institute observed the same kind of bilingualism in brain neurons that use serotonin, a group of cells that communicate important information for controlling mood, aggression, impulsivity and food intake, and also those that use acetylcholine, an important messenger for motor skills and memory that is unbalanced by Parkinson's disease, antipsychotic drugs and in drug addiction.
Joint studies carried out with their colleague Dr. Åsa Wallen-Mackenzie at Uppsala University in Sweden and published recently in the Proceedings of the National Academy of Sciences journal suggest that the secretion of glutamate by dopaminergic neurons could, for example, be involved in the behavioural effects of psychostimulants such as amphetamines and cocaine. "We know very little about the role of cotransmission in disease and the regulation of behaviour, however," Dr. Trudeau warned. "That will have to be the subject of future studies."

viernes, 18 de marzo de 2011

La terapia génica revierte los síntomas de la enfermedad de Parkinson

Aunque el estudio, dirigido por un científico del Colegio Médico Weill Cornell, en Nueva York, Estados Unidos, fue llevado a cabo con un grupo pequeño de pacientes, es la primera vez que se logra reducir la discapacidad de movimiento que sufren estos pacientes.
El enfoque de la nueva terapia, cuyos detalles aparecen publicados en The Lancet Neurology, utiliza un virus para introducir un gen en el cerebro.
Aunque hay fármacos y terapias que pueden reducir los síntomas, hasta ahora no existe una cura para esta enfermedad.
Estudios en el pasado han demostrado que los pacientes con párkinson tienen niveles menores de un compuesto químico, llamado GABA, en una región del cerebro conocida como núcleo subtalámico.
El primer paso de la investigación, llevada a cabo en varios institutos de investigación de Estados Unidos, fue crear un virus que "infecta" a las células cerebrales con un gen cuya función es incrementar la producción de GABA.
En el ensayo se inyectó el virus en el cerebro de 22 pacientes, y otros 23 pacientes fueron sometidos a una "cirugía falsa" para hacerles creer que también se les había inyectado la terapia.
Seis meses después del tratamiento -bautizado NLX-P101- se analizaron sus funciones motoras.
Los resultados mostraron que los pacientes que recibieron el gen tuvieron una mejora de 23,1% en sus funciones motoras, mientras que el otro grupo mejoró un 12,7%.
Según los científicos, el avance no sólo es importante para los pacientes con párkinson. También podría ser utilizada para tratar otras enfermedades neurológicas.
"Los pacientes que recibieron la NLX-P101 mostraron una reducción significativa en los síntomas motores del párkinson, que incluyen temblor, rigidez y dificultad para iniciar movimientos" afirma el doctor Michael Kaplitt, del Colegio Médico Weill Cornell, en Nueva York, quien dirigió el estudio.
"Esto representa un enorme avance en el desarrollo de una terapia genética para una amplia variedad de enfermedades neurológicas", agrega.
Según los doctor Kaplitt, la mejora en las funciones motoras de los pacientes fue vista desde el primer mes del estudio y continuó sin cambios durante los seis meses que duró el ensayo.
Otros expertos afirman que el avance es "muy alentador" pero todavía hace falta llevar a cabo estudios más amplios para confirmar la seguridad y efectividad de la terapia.
"El resultado es importante pero debe tomarse con cierta cautela porque constituye, en promedio, una mejora pequeña" explicó el profesor Nicholas Mazarakis, especialista en terapia genética del Imperial College de Londres.
"Además, la ausencia de de mejoras importantes en otras medidas de síntomas secundarios como la discinesia y la calidad de vida entre ambos grupos, garantiza la necesidad de llevar a cabo futuras evaluaciones a largo plazo de este tratamiento en más pacientes" agrega.
Aunque los investigadores afirman que esta terapia genética es confiable, se han expresado temores por su seguridad.
Según la doctora Michelle Gardner de la organización Parkinson´s Uk, "este estudio muestra que la terapia genética es prometedora para trastornos neurológicos como el párkinson".
"Pero todavía no sabemos cuánto tiempo duran sus beneficios o si podría haber problemas a largo plazo con consecuencia de introducir un virus en el cerebro", agrega la experta.

Gene Therapy Reverses Symptoms of Parkinson's Disease
A gene therapy called NLX-P101 dramatically reduces movement impairment in Parkinson's patients, according to results of a Phase 2 study published today in the journal Lancet Neurology. The approach introduces a gene into the brain to normalize chemical signaling.
The study is the first successful randomized, double-blind clinical trial of a gene therapy for Parkinson's or any neurologic disorder, and it represents the culmination of 20 years of research by study co-authors Dr. Michael Kaplitt, vice chairman for research in the Department of Neurological Surgery at Weill Cornell Medical College and a neurosurgeon at NewYork-Presbyterian Hospital/Weill Cornell Medical Center, and Dr. Matthew During, originally at Yale University and now professor of molecular virology, immunology and medical genetics, neuroscience and neurological surgery at the Ohio State University.

"Patients who received NLX-P101 showed a significant reduction in the motor symptoms of Parkinson's, including tremor, rigidity and difficulty initiating movement," says Dr. Kaplitt, who pioneered the approach and helped design the clinical trial. "This not only confirms the results of our Phase 1 trial performed at NewYork-Presbyterian/Weill Cornell but also represents a major milestone in the development of gene therapy for a wide range of neurological diseases."
"This is great news for the 1.5 million Americans living with Parkinson's disease," adds Dr. During, who is the co-inventor, with Dr. Kaplitt, of the gene therapy procedure. "Since this is also the first gene therapy study for a neurological disease to achieve success in a rigorous randomized, double-blind design compared with a sham group, this is also a crucial step forward toward finally bringing gene therapy into clinical practice for patients with debilitating brain disorders."
Although medical therapy is usually effective for most symptoms of Parkinson's early in the disease, over time many patients become resistant to treatment or develop disabling side effects. An alternative treatment is electrical deep brain stimulation, which requires the implantation of permanent medical devices in the brain.
In the current study, 45 patients with moderate to advanced Parkinson's disease who were not adequately controlled with current therapies were enrolled in the double-blind trial, with half randomized to receive the gene therapy and the other half to a "sham surgery" -- a mock procedure designed to make patients think they could have received the experimental approach.
The results were significant. Half of patients receiving gene therapy achieved dramatic symptom improvements, compared with just 14 percent in the control group. Overall, patients receiving gene therapy had a 23.1 percent improvement in motor score, compared to a 12.7 percent improvement in the control group. This greater improvement in the gene therapy patients compared with the sham patients was statistically significant over the entire six-month blinded study period. (Dr. Kaplitt explains that the improvements in the control group were likely a chimera, the result of placebo effect or a similar phenomenon called regression to the mean.)
"Improved motor control was seen at one month and continued virtually unchanged throughout the six-month study period," says Dr. Kaplitt, who also serves as associate professor of neurological surgery and director of the Laboratory of Molecular Neurosurgery at Weill Cornell Medical College. "Patients also reported better control of their medication and no worsening of non-motor symptoms."
Gene therapy is the use of a gene to change the function of cells or organs to improve or prevent disease. To transfer genes into cells, an inert virus is used to deliver the gene into a target cell. In this case, the glutamic acid decarboxylase (GAD) gene was used because GAD makes a chemical called GABA, a major inhibitory neurotransmitter in the brain that helps "quiet" excessive neuronal firing related to Parkinson's disease.
"In Parkinson's disease, not only do patients lose many dopamine-producing brain cells, but they also develop substantial reductions in the activity and amount of GABA in their brains. This causes a dysfunction in brain circuitry responsible for coordinating movement," explains Dr. During.
In the Phase 2 study, each patient in the experimental group received an infusion of the genetic material directly into their subthalamic nucleus, a key brain region involved in motor function. The GAD gene instructed cells in that area to begin making GABA neurotransmitters in order to re-establish the normal chemical balance which becomes dysfunctional within circuits that control movement.
While patients in the Phase 1 study only received the therapy on one side of their brain, patients in the Phase 2 were infused on both sides. And while the infusion happened entirely in the operating room in the previous phase, the current study made use of a novel delivery system conceived by Drs. Kaplitt and During that allowed for the infusion to take place outside of the OR -- at the hospital bedside -- something Dr. Kaplitt says makes for a more comfortable patient experience.
Drs. Kaplitt and During also designed the sham surgery, one of the most complex of its kind. The challenge was especially great because patients were required to remain awake to enable surgeons to locate the targeted brain area. In the sham procedure, a small indentation was drilled partway into their skull. Pre-recorded audio of a subthalamic nucleus mapping procedure was played while patients were asked to move various body parts, leading them to believe that an actual brain procedure was being performed. Lastly patients were attached to an infusion system that appeared identical to the system used in the gene therapy group but were subcutaneously injected with saline solution instead of the gene therapy.
The NLX-P101 gene therapy was pioneered by Neurologix Inc. scientific founders Drs. Kaplitt and During. The two researchers have been at the forefront of gene therapy research since 1989. They were the first to demonstrate that the viral vector AAV could be an effective gene therapy agent in the brain, which they reported in a landmark Nature Genetics paper in 1994. Drs. During, Kaplitt and colleagues subsequently published additional research demonstrating the beneficial effects of AAV-GAD gene therapy for Parkinson's in the journal Science in 2002. The Phase 1 clinical trial, performed at NewYork-Presbyterian/Weill Cornell, was the first ever clinical gene therapy trial for Parkinson's or any other adult neurological disorder. Results of that study appeared in 2007 as a cover article in The Lancet and in a second article in the Proceedings of the National Academy of Sciences.

martes, 15 de marzo de 2011

La falta de vitamina D podría preceder al párkinson

Una investigación reciente señala que la falta de vitamina D es común entre los que tienen parkinsonismo precoz, aunque los niveles de la vitamina no se reducen a medida que avanza la enfermedad.
"La insuficiencia de vitamina D se ha relacionado con varios trastornos clínicos y enfermedades crónicas, como dificultades del equilibrio, reducción de la fortaleza muscular, disfunción cognitiva y del estado de ánimo, trastornos autoinmunes como esclerosis múltiple y diabetes (tipo 1 y 2) y ciertas formas de cáncer", comentaron los autores del estudio como información de apoyo a su investigación. "Se ha informado que la insuficiencia de vitamina D es más común en pacientes con enfermedad de Parkinson que en sujetos control sanos, aunque no está claro si tener una enfermedad crónica que reduzca la movilidad contribuya a esta prevalencia relativamente elevada".
Los investigadores examinaron a 157 personas con enfermedad de Parkinson precoz sin tratar y hallaron que el 69.4 por ciento tenía alguna deficiencia de vitamina D, mientras que el 26.1 por ciento tenía deficiencia de vitamina D al comienzo del estudio.
"En la última visita del estudio, estos porcentajes cayeron a 51.6 por ciento y 7 por ciento, respectivamente", escribieron la Dra. Marian L. Evatt y sus colegas de la Facultad de medicina de la Universidad de Emory y del Centro Médico de Veterans Affairs de Atlanta.
El estudio ha sido publicado en la edición de marzo de la revista Archives of Neurology.
"Contrario a lo que esperábamos, que los niveles de vitamina D podrían reducirse con el tiempo por inactividad relacionada con la enfermedad y menor exposición a la luz solar, los niveles de vitamina D aumentaron durante el estudio", escribieron los investigadores.
"Estos hallazgos coinciden con la posibilidad de que la insuficiencia prolongada de vitamina D esté presente antes que las manifestaciones clínicas de la enfermedad de Parkinson y podrían tener que ver con su patogénesis", agregaron.

Vitamin D Insufficiency High Among Patients With Early Parkinson Disease

Patients with a recent onset of Parkinson disease have a high prevalence of vitamin D insufficiency, but vitamin D concentrations do not appear to decline during the progression of the disease, according to a report in the March issue of Archives of Neurology, one of the JAMA/Archives journals.

Vitamin D is now considered a hormone that regulates a number of physiological processes. "Vitamin D insufficiency has been associated with a variety of clinical disorders and chronic diseases, including impaired balance, decreased muscle strength, mood and cognitive dysfunction, autoimmune disorders such as multiple sclerosis and diabetes (types 1 and 2), and certain forms of cancer," the authors write as background information in the article. "Vitamin D insufficiency has been reported to be more common in patients with Parkinson disease (PD) than in healthy control subjects, but it is not clear whether having a chronic disease causing reduced mobility contributes to this relatively high prevalence."
Marian L. Evatt, M.D., M.S., of Emory University School of Medicine and the Atlanta Veterans Affairs Medical Center, and colleagues examined the prevalence of vitamin D insufficiency in untreated patients with early PD, diagnosed within five years of entry into the study. They conducted a survey study of vitamin D status in stored blood samples from patients with PD who were enrolled in the placebo group of the Deprenyl and Tocopherol Antioxidative Therapy of Parkinsonism (DATATOP) trial.
The authors found a high prevalence of vitamin D insufficiency and deficiency in 157 study participants with early, untreated PD. At the baseline visit, most study participants (69.4 percent) had vitamin D insufficiency and more than a quarter (26.1 percent) had vitamin D deficiency. "At the end point/final visit, these percentages fell to 51.6 percent and 7 percent, respectively."
"Contrary to our expectation that vitamin D levels might decrease over time because of disease-related inactivity and reduced sun exposure, vitamin D levels increased over the study period," the authors write. "These findings are consistent with the possibility that long-term insufficiency is present before the clinical manifestations of PD and may play a role in the pathogenesis of PD."
Vitamin D insufficiency in patients with early PD was similar or higher than the prevalence reported in previous studies.
"We confirm a high prevalence of vitamin D insufficiency in patients with recent onset of PD, during the early clinical stages in which patients do not require symptomatic therapy," the authors conclude. "Furthermore, vitamin D concentrations did not decrease but instead increased slightly over the course of follow-up. This provides evidence that during early PD, vitamin D concentrations do not decrease with disease progression."

jueves, 10 de marzo de 2011

Abnormal Neural Activity Recorded from the Deep Brain of Parkinson's Disease and Dystonia Patients

Movement disorders such as Parkinson's diseases and dystonia are caused by abnormal neural activity of the basal ganglia located deep in the brain. The basal ganglia are connected to the cerebral cortex in the brain surface through complex neural circuits. Their basic structure and connections, as well as the dysfunctions in movement disorders, have been examined extensively by using experimental animals. On the other hand, little is known about the human brain that is much more complex in either normal or diseased states.
An international joint research team led by Professor Toru Itakura and Assistant Professor Hiroki Nishibayashi from Wakayama Medical University, Japan, Professor Atsushi Nambu from the National Institute for Physiological Sciences, Japan, and Professor Hitoshi Kita from The University of Tennessee Health Science Center, TN, succeeded, for the first time, in recording cortically induced neural activity of the basal ganglia in patients with Parkinson's disease and dystonia during stereotaxic neurosurgery for the deep brain stimulation (DBS).
This research has been reported in the journal Movement Disorders.
With the consent of patients and based on the ethical guidelines of Wakayama Medical University, the team recorded the neural activity of the globus pallidus, one of the nuclei in the basal ganglia, and examined their activity changes in response to the stimulation of the primary motor cortex. Typical triphasic responses were observed in patients with Parkinson's disease, and enhanced inhibitory responses were observed in a dystonia patient. The results confirmed previous data observed in experimental animals. These results suggest: 1) Cortically evoked neural responses in the basal ganglia can be useful for determining the target location of the DBS electrodes, and 2) Enhanced inhibitory neural responses in the globus pallidus may cause abnormal movements observed in dystonia.

Primeras grabaciones de la corteza cortical inducida por la actividad neuronal de los ganglios basales en la enfermedad de Parkinson y la distonía durante la ECP

Los trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson y distonías son causadas por la actividad neuronal anormal de los ganglios basales situados en la profundidad del cerebro. Los ganglios basales están conectados a la corteza cerebral a través de complejos circuitos neuronales. Su estructura básica y las conexiones, así como las disfunciones en los trastornos del movimiento, han sido examinados exhaustivamente utilizando animales de experimentación.
Un equipo internacional de investigadores dirigidos por el profesor Toru Itakura junto con el profesor asistente Hiroki Nishibayashi de la Universidad de Medicina de Wakayama, Japón, el profesor Atsushi Nambu, del Instituto Nacional de Ciencias Fisiológicas, Japón, y el profesor Hitoshi Kita de la Universidad de Texas Health Science Center, NY, ha logrado por primera vez, el registro de la actividad cortical inducida por los nervios de los ganglios basales en pacientes con enfermedad de Parkinson y distonía, durante la estimulación cerebral profunda (ECP). Esta investigación ha sido publicada en "Movement Disorders".
Con el consentimiento de los pacientes y en base a las normas éticas de la Universidad de Medicina de Wakayama, el equipo registró la actividad neuronal del globo pálido, uno de los núcleos de los ganglios basales, y se examinaron los cambios de actividad en respuesta a la estimulación de la corteza. Fue observada la típica respuesta trifásica en los pacientes con enfermedad de Parkinson, y en cambio la mejoría de las respuestas inhibitorias se observó en un paciente con distonía. Los resultados confirmaron los datos anteriores observados en animales de experimentación. Estos resultados sugieren que: 1) la respuesta cortical manifiesta puede ser útil para determinar la ubicación de los electrodos durante la estimulación cerebral profunda, y 2) La intensificación de las respuestas neuronales inhibitorias en el globo pálido pueden provocar movimientos anormales observados en la distonía.

Neurologists Predict More Cases of Stroke, Dementia, Parkinson's Disease and Epilepsy

As the population ages, neurologists will be challenged by a growing population of patients with stroke, dementia, Parkinson's disease and epilepsy.

The expected increase in these and other age-related neurologic disorders is one of the trends that Loyola University Health System neurologists Dr. José Biller and Dr. Michael J. Schneck describe in a January 2011 article in the journal Frontiers in Neurology.

In the past, treatment options were limited for patients with neurological disorders. "Colloquially, the neurologist would 'diagnose and adios,' " Biller and Schneck wrote in the article, titled "The Future of Neurology."
But now neurologists are seeing an "explosive growth in potential medical therapies," including new drugs, stem-cell technology, gene therapies and treatments that suppress the immune system, Biller and Schneck wrote.
New tests and treatments have led to an "explosion of opportunity, with both increased demand for neurologists and an increased number of people interested in the field."
Traditionally, neurologists relied on their clinical skills and experience to diagnose neurological disorders. But now neurologists are increasingly relying on new diagnostic tests.
Diagnostic testing "has superseded the neurologic history and physical examination, which were never as accurate as we cared to admit," Biller and Schneck wrote. "We respectfully suggest that the future of neurology will be critically dependent on harmonizing the tensions between clinical skills and an over-reliance on testing paradigms."

Descubren eslabón molecular asociado al párkinson y el alzhéimer

Científicos han descubierto el eslabón molecular desencadenante de la inflamación cerebral que mata a las neuronas, un proceso muy asociado a enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o el alzhéimer.

Equipos de la Universidad de Sevilla y del Instituto Karolinska de Estocolmo, dirigidos por los doctores José Luis Venero y Bertrand Joseph, respectivamente, en colaboración con investigadores de la Universidad de Lund, han hallado un mecanismo “ insospechado ” responsable del proceso de la neuroinflamación. El doctor Venero, del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, indicó que este trabajo puede abrir nuevas vías farmacológicas para el control de la inflamación cerebral y sus efectos nocivos, con la aportación de claves para el conocimiento de las enfermedades neurodegenerativas.
La investigación de casi cuatro años de duración, ha incluido el estudio histológico o de anatomía microscópica de áreas corticales y del mesencéfalo ventral de cerebros de pacientes fallecidos de alzhéimer y párkinson, además de cultivos celulares, y modelos de ratas y ratones de experimentación con la enfermedad de Parkinson. Los datos experimentales obtenidos han sido trasladados a situaciones de inflamación cerebral por su asociación con las enfermedades de Parkinson y de Alzheimer.
Aunque no se puede confirmar que la inflamación sea el factor desencadenante de las enfermedades neurodegenerativas, sí se sabe que está muy asociada al párkinson y al alzhéimer, según explicó el doctor Venero. De hecho, los investigadores empiezan a admitir “ de forma generalizada ” la idea de que una respuesta inflamatoria sostenida en el tiempo contribuye “ decisivamente ” a la progresión de las enfermedades neurodegenerativas.
Los investigadores han descubierto en este trabajo una nueva función biológica de unas enzimas llamadas caspasas (asociadas tradicionalmente sólo a los procesos de apóptosis o muerte celular programada) las cuales son necesarios, por ejemplo, en situaciones de regeneración celular y en respuesta ante daños neuronales y agentes patógenos.
La nueva función de estas proteínas se refiere al control de la actividad de unas células llamadas microgliales, alojadas en el sistema nervioso central, responsables de la respuesta inmune innata y del proceso de inflamación cerebral que mata a las neuronas. En concreto, se ha comprobado que el control de la activación ordenada de la caspasa 8 y de la caspasa 3 está relacionado con el inicio de un proceso de señalización celular que conduce a la activación de las células microgliales.
Se ha verificado que la inhibición de dichas enzimas por métodos farmacológicos o moleculares disminuye la capacidad de las células microgliales para activarse en respuesta a estímulos inflamatorios. Se sabía de la activación de estas células frente a daños neuronales o agentes patógenos para “orquestar” la respuesta inmune e iniciar la reparación del tejido dañado, pero lo descubierto ahora es que su activación persistente libera moléculas nocivas para las neuronas, como ocurre en el alzhéimer y el párkinson.
Los cerebros con los que se ha investigado han desvelado una clara activación tanto de enzimas caspasa 8 como de caspasa 3 en las células microgliales desencadenantes de procesos de inflamación cerebral, con la peculiaridad de que únicamente se ha visto afectado el citoplasma y no el núcleo celular.
Los investigadores del estudio concluyen que el empleo de inhibidores de caspasas podrían ser utilizados para el control de la inflamación cerebral.

Caspase signalling controls microglia activation and neurotoxicity
Neurodegenerative diseases like Alzheimer's and Parkinson's are partly attributable to brain inflammation. Researchers at Karolinska Institutet now demonstrate in a paper published in Nature that a well-known family of enzymes can prevent the inflammation and thus constitute a potential target for drugs.

Research suggests that microglial cells -- the nerve system's primary immune cells -- play a critical part in neurodegenerative diseases, such as Alzheimer's and Parkinson's. The over-activation of these cells in the brain can cause inflammation, resulting in neuronal death.


Scientists at Karolinska Institutet and Seville University, working in collaboration with colleagues at Lund University, have now found a way to prevent the activation of the microglia and consequently the inflammation they cause. The key is the blocking of enzymes called caspases, which the team has shown control microglial activation.
"The caspases are a group of enzymes known for causing cell death," says Associate Professor Bertrand Joseph, who headed the study. "That they also serve as signal molecules that govern that activity of other cells was an unexpected discovery that gives them an entirely new physiological role."
By studying cell cultures and mice, the researchers show that certain caspases (3, 7 and 8) activate rather than kill microglial cells, which triggers an inflammatory reaction. Mice given caspase inhibitors displayed fewer activated microglia and less inflammation and cell death in the surrounding neurons.
They also examined samples from deceased Alzheimer's and Parkinson's patients and discovered a higher incidence of activated caspases in their microglial cells.
"We'll now be examining whether the substances that inhibit the caspases can be candidates for useful drugs in the treatment of certain neurological diseases," says Dr Joseph.

III Congreso Español sobre la enfermedad de Parkinson


La Federación Española de Párkinson ha abierto el plazo de inscripciones para el III Congreso Español sobre la enfermedad de Parkinson que se celebrará en Zaragoza los días 23 y 24 de septiembre. Desde el día 15 de marzo hasta mediados de septiembre, todas aquellas personas que quieran asistir podrán inscribirse en la página web del congreso: http://www.fedesparkinson.org/congreso

El congreso está dirigido a afectados de la enfermedad de Parkinson y a sus familiares; a profesionales sanitarios y rehabilitadores; a investigadores de esta materia; y a personas o colectivos interesados en la Enfermedad.
En la página web del congreso también está disponible el programa preliminar que ha sido elaborado conjuntamente entre la Federación Española de Párkinson y su comité médico asesor. Este comité lo componen: Dr. Gurutz Linazasoro, el Dr. Francisco Grandas, el Dr. Eduardo Tolosa, el Dr. José Chacón, la Dra. Rosario Luquín, la Dra. María José Catalán, el Dr. Juan Carlos Martínez Castrillo y el Dr. Pablo Martínez Martín.
Las conferencias previstas tratarán sobre temas diversos como los trastornos del equilibrio de la marcha y caídas o los tratamientos de la enfermedad de Parkinson avanzada. La federación tiene previsto incluir una conferencia que aborde las últimas novedades terapéuticas y las nuevas líneas de investigación. También se han incluido en la programación talleres destinados a diagnosticados de Párkinson de Inicio Temprano, familiares y profesionales.
El coste de la inscripción será de 50 euros para los profesionales y socios de las asociaciones federadas a la FEP. Hasta el 31 de julio, los estudiantes y todas aquellas personas que no pertenezcan a asociaciones de la FEP pagarán 90 euros y 180 euros será el coste de la inscripción de los profesionales sanitarios no pertenecientes a las asociaciones federadas.
El congreso se organiza con el objetivo general de ofrecer información a todas aquellas personas interesadas en la Enfermedad de Parkinson. Con ello, los objetivos más específicos de profundizar en el conocimiento de la enfermedad; puesta al día de los últimos avances médicos sobre la enfermedad; ofrecer a los asistentes, afectados y profesionales un marco de intercambio de conocimiento; y unificar criterios entre los profesionales.

Científicos norteamericanos descubren fármaco que podría detener la progresión del Párkinson


La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que provoca una discapacidad física progresiva. Hasta ahora, los tratamientos contra esta enfermedad habían servido para paliar sus síntomas, pero no para frenar su desarrollo. Recientemente, un equipo de científicos norteamericanos ha descubierto que una sustancia conocida como fenlibutirato es capaz de activar un gen que protege a las neuronas implicadas en el Parkinson, evitando que mueran. En pruebas realizadas con ratones enfermos de Parkinson se ha demostrado ya que el fenilbutirato funciona. En unos meses, saldrán los resultados de otras pruebas, llevadas a cabo desde 2009 con humanos.
En la actualidad, los medicamentos que se usan para tratar el párkinson permiten paliar sus síntomas, pero no frenar el desarrollo de la enfermedad. Ahora, sin embargo, un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado en Denver (Estados Unidos), ha descubierto un medicamento que podría detener la progresión del párkinson.

Según un comunicado de la UCDenver, los investigadores han demostrado ya que este medicamento funciona en ratones. Además, los científicos llevan realizando pruebas con humanos desde 2009. Los resultados de estos tests serán publicados en unos meses.
Uno de los autores de la investigación, Curt Freed, director de la división de farmacología y toxicología de la Escuela de Medicina de la UCDenver, explica que el medicamento descubierto puede prevenir la progresión del párkinson mediante la activación de un gen esencial para la protección de las células cerebrales.
Gracias a este gen, llamado DJ-1, se puede aumentar la producción de antioxidantes como el glutatión y reducir los efectos debilitadores del exceso de oxígeno en las células cerebrales. Además, la activación del DJ-1 ayuda a eliminar proteínas anómalas, que de otra manera se acumulan y matan a las neuronas.
Las neuronas dopaminérgicas del mesencéfalo, que se ven afectadas por el párkinson, son particularmente susceptibles al exceso de oxígeno y los depósitos de proteínas anómalas, y de ahí la enorme importancia que para ellas tendría la activación de este gen.


Zhou y Freed comenzaron a estudiar el gen DJ-1 en 2003, año en que otros investigadores europeos descubrieron que las mutaciones en el DJ-1 podían propiciar la enfermedad del Parkinson.
Los científicos de la UCDenver empezaron inmediatamente después de este descubrimiento a trabajar para averiguar por qué el gen DJ-1 era tan importante, y han publicado desde 2005 varios trabajos sobre el tema.
Pero para convertir sus descubrimientos en un tratamiento práctico contra el párkinson, necesitaban encontrar un medicamento que activase el gen DJ-1. “Sabíamos que algunos medicamentos pueden activar los genes. Por ejemplo, esteroides como la testosterona actúan sobre los genes de las células musculares para propiciar la creación de masa muscular”, explica Freed.
Después de probar numerosos medicamentos, Freed y su colaborador,Wenbo Zhou, pionero en la investigación del párkinson, descubrieron que una sustancia conocida como fenilbutirato podía activar el DJ-1, y evitar así que las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra del mesencéfalo muriesen.
El siguiente paso en su investigación fue poner el fenilbutirato en agua de beber, para dárselo a ratones genéticamente programados para desarrollar el pákinson a medida que envejecían.
Los ratones viejos que habían recibido el medicamento siguieron moviéndose con normalidad, no presentaron un declive de sus funciones cognitivas, y sus cerebros no acumularon la proteína que causa el párkinson, afirman los investigadores.
Por el contrario, ratones viejos del mismo grupo, pero que no habían tomado el fenilbutirato, mostraron un declive progresivo en sus habilidades de movimiento a medida que sus cerebros eran dañados por las proteínas anómalas. Queda aún por saber el efecto que tendrá el fenlibutirato en humanos con párkinson.

Freed espera que en, en un futuro, “los pacientes con párkinson puedan tomar una pastilla y activar el gen DJ-1 para detener la discapacidad progresiva asociada a esta enfermedad”. “
El científico añade que: “ahora mismo, cuando te diagnostican el párkinson, debes esperar un declive progresivo de tu movilidad. Aunque medicamentos como la levodopa sean muy importantes para la generación de dopamina en el cerebro y hagan el movimiento posible, tienen un escaso impacto en el deterioro de las células cerebrales del paciente” (la levodopa es el fármaco más eficaz disponible en el tratamiento de la Enfermedad de Parkinson).
Los científicos han detallado los aspectos de su investigación en un artículo publicado por la revista especializada The Journal of Biological Chemistry.

Drug Stops Progression of Parkinson's Disease in Mice; Medication Turns on Critical Gene, Protects Brain Cells

In a major breakthrough in the battle against Parkinson's disease, researchers at the University of Colorado School of Medicine have discovered a drug that stops the progression of the degenerative illness in mice and is now being tested in humans.
"Drugs currently used to treat Parkinson's disease just treat symptoms; they do not stop the disease from getting worse," said senior author Curt Freed, MD, who heads the division of Clinical Pharmacology and Toxicology at the CU School of Medicine. "We've now discovered that we can prevent the progression of the disease by turning on a protective gene in the brain."
The results have been published on line in the Journal of Biological Chemistry.

Lead author Wenbo Zhou, PhD, Assistant Professor of Medicine, and Freed, a national pioneer in Parkinson's research, have found that the drug phenylbutyrate turns on a gene that can protect dopamine neurons in Parkinson's disease. The gene, called DJ-1, can increase production of antioxidants like glutathione to reduce the debilitating effects of excess oxygen in brain cells. In addition, activating DJ-1 helps cells eliminate abnormal proteins that otherwise accumulate and kill brain cells. Dopamine neurons are particularly susceptible to too much oxygen and abnormal protein deposits. Parkinson's disease is caused by dying midbrain dopamine neurons.


Zhou and Freed have studied the DJ-1 gene since 2003 when a European group discovered that mutations in DJ-1 could cause Parkinson's disease. The Colorado scientists immediately started work to see why the gene was so important and have published a series of papers on the subject since 2005. But to convert their findings into a practical treatment for Parkinson's disease, they needed to find a drug to turn on the DJ-1 gene.
"We know some drugs can turn on genes. For example, steroids like testosterone act on genes in muscle cells to create muscle bulk," said Freed.
After testing many drugs, the team found that phenylbutyrate could activate DJ-1 and keep dopamine neurons from dying. Next, they put the drug in the drinking water of mice genetically programmed to get Parkinson's disease as they aged.
Aging mice receiving the drug were able to move normally, had no decline in mental function, and their brains did not accumulate the protein that causes Parkinson's. By contrast, older animals that did not get the drug saw a steady decline in their ability to move as their brains were damaged by abnormal proteins.
The researchers began giving phenylbutyrate to people in 2009, to test the safety of the drug in Parkinson patients.
Zhou and Freed will publish the human results in the coming months.
"We look forward to a future when Parkinson patients will be able to take a pill that will turn on the DJ-1 gene and stop the progressive disability associated with the illness," Freed said. "Right now, when you get the diagnosis of Parkinson's, you can expect to have a steady decline in the ability to move. While drugs like L-DOPA are very important for generating dopamine in the brain and making movement possible, these drugs have little impact on the ongoing deterioration of the patients' own brain cells."
Over one million people in the United State have the disease which usually strikes those in their 50s and 60s. Patients have a decline in their ability to walk, talk, and write because of slow movement and rigid muscles. They develop tremors and reflexes slow down. The current treatment of Parkinson's is based on drugs that increase dopamine production in the brain.
Freed is a national leader in transplanting dopamine cells into the human brain to relieve symptoms. He and his neurosurgical colleague Robert Breeze, MD, have done the operation in 61 patients, more than any other group in the world. The procedure can replace the need for drugs but even cell transplants do not prevent the progression of the disease.
Freed and Zhou are now looking for other drugs that might turn on the DJ-1 gene. One drawback of phenylbutyrate is that patients must take very large doses, 16 grams per day or 32 large tablets taken at frequent intervals. While the drug is approved by the FDA for treating a rare genetic disease in infants, whether it can stop Parkinson's in people remains to be seen.
But Zhou and Freed believe the discovery offers new hope for those suffering from Parkinson's disease.
"If we can say to someone that as of today we can stop your disease from getting worse, that would be a truly significant achievement," Freed said.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Párkinson Astorga convoca su VII Concurso Literario

Se concederá un único premio de 800 euros, diploma y publicación en libro acompañado de los relatos finalistas.

La Asociación “Párkinson Astorga” convoca su VIII concurso literario de Relato Breve de acuerdo con las siguientes bases:
  1. Podrán concurrir las personas mayores de 18 años, con un único relato por participante.
  2. Los trabajos, redactados en castellano, deben ser originales y sensibilizados con las personas afectadas por la enfermedad, sus familiares o sus cuidadores. Se valorará la aproximación a la realidad diaria de los enfermos.
  3. La extensión será de un mínimo de tres folios y un máximo de seis, por una sola cara, con letra del tamaño 12 e interlineado sencillo.
  4. El plazo de admisión de los originales finaliza el día 31 de marzo.
  5. Los trabajos deben enviarse a:
Parkinson Astorga y Comarca
Calle Pío Gullón, 20- 4º
24700 Astorga (León)
Consultas e información: teléfono: 987 615 732
  1. Los trabajos se enviarán por cuadruplicado, firmados con seudónimo y con un título, acompañados de un sobre cerrado, en cuyo exterior figurará el título del trabajo y el seudónimo y en su interior el nombre y apellidos del autor, domicilio, lugar de residencia y teléfono. Se adjuntará un CD del relato.
  2. Se concederá un único premio de 800 euros, diploma y publicación en libro acompañado de los relatos finalistas. Será entregado en el acto de celebración del “Día Mundial del Párkinson” que tendrá lugar en el Auditorio del Conservatorio “Ángel Barja” de Astorga el día 7 de Abril.
  3. Los autores premiados se comprometen a recibir el premio en este acto público.
  4. Podrán concederse hasta dos accésit que no tendrán dotación económica alguna.
  5. Los ganadores serán informados por teléfono, fax o e-mail.

viernes, 4 de marzo de 2011

Crean neuronas con EP a partir de células de la piel de pacientes

Investigadores de la Universidad de Stanford en Estados Unidos han conseguido derivar de la piel de una mujer con una forma genética de enfermedad de Parkinson y han mostrado que replican algunas características clave del trastorno en el laboratorio. Los resultados de su trabajo se publican en la revista 'Cell Stem Cell'.

Los autores del trabajo esperan utilizar las neuronas para aprender más sobre la enfermedad y evaluar posibles tratamientos. Una herramienta de este tipo es necesaria dado que no existe un modelo animal de la enfermedad. Además, también valida el uso de las células madre pluripotentes inducidas, o células iPS, para modelar varias enfermedades.
Según explica Theo Palmer, uno de los responsables del estudio, "es la primera vez que las neuronas de un paciente de enfermedad de Parkinson han mostrado cualidades de la enfermedad en un placa de petri. Esto nos proporciona indicios de qué examinar en los pacientes que tienen diferentes mutaciones genéticas o cuando no existe una causa identificada. Al comparar neuronas de los pacientes con diferentes formas de la enfermedad podríamos encontrar aspectos comunes o diferencias que nos ayuden a optimizar tratamientos futuros para cada paciente".
Los científicos eligieron recopilar células de la piel de una mujer de 60 años con una forma genética de la enfermedad pensando que podrían tener más posibilidades de replicar los signos del trastorno con sus células que con las de alguien con una forma esporádica de párkinson.
Los investigadores forzaron a las células iPS del paciente a desarrollarse en el tipo de neuronas que mueren en la enfermedad de Parkinson. Al principio, las neuronas parecían y actuaban de forma normal. Los científicos pudieron generar señales eléctricas, produjeron y segregaron la molécula de señalización llamada dopamina y sus perfiles de expresión genética imitaron a estas neuronas creadas a partir de las células iPS normales.
Sin embargo, tras unos 30 a 60 días, las neuronas del paciente con párkinson comenzaron a mostrar características inusuales. Expresaron mayores niveles de genes de proteínas necesarias para combatir el estrés oxidativo, un trastorno en el que moléculas destructivas causan estragos en el ADN y las proteínas de las células, y producían en abundancia niveles elevados de una proteína implicada en cúmulos anormales de una proteína llamada cuerpos de Lewy que se encuentran en las personas con párkinson y alzhéimer. El estrés oxidativo se ha asociado previamente con la enfermedad de Parkinson.
Los investigadores concluyeron que las neuronas de la paciente con párkinson parecían replicar muchas de las características comunes del trastorno pero en un tiempo mucho más corto.
Los autores señalan que necesitan identificar las características anormales de las células en un tipo razonable para identificar qué es lo que provoca la degradación neuronal en el párkinson. Además, consideran que es lógico que las condiciones de laboratorio aceleren los signos visibles del trastorno, ya que estarían ausentes los mecanismos orgánicos que protegen contra estos cambios en el organismo humano.
Los investigadores planean ahora comenzar a evaluar varios componentes para examinar si pueden proteger las neuronas, además están investigando si pueden ver signos similares de la enfermedad en las neuronas derivadas de las células iPS de pacientes con la forma no genética de la enfermedad.

Neurons With Symptoms of Parkinson's Disease Created from Patient's Skin Cells
Neurons have been derived from the skin of a woman with a genetic form of Parkinson's disease and have been shown to replicate some key features of the condition in a dish, say researchers at the Stanford University School of Medicine. The scientists hope to use the neurons to learn more about the disorder and to test possible treatments. Such a tool is critical because there are no good animal models for Parkinson's disease. It also validates the use of induced pluripotent stem cells, or iPS cells, to model various diseases.
"Now that we can see that these neurons exhibit some of the earliest signs of the disorder, we can begin to develop methods to screen for factors that might protect them," said Renee Reijo Pera, PhD, director of Stanford's Center for Human Embryonic Stem Cell Research and Education and co-senior author of the research, which will appear in the March issue of Cell Stem Cell.
The iPS cells are created by transforming skin or other specialized cells to look and act like embryonic stem cells. Many scientists and policy-makers have hoped that these cells, which can be created without the use of human embryos, could stand in for their more ethically fraught counterparts.
Recent research from Stanford and elsewhere, however, has begun to identify significant differences between the two classes of stem cells that call into question the ability of iPS cells to completely replace embryonic stem cells. Instead many researchers feel that the true strength of iPS cells may lie in their ability to create disease-specific cell lines for study from patients with a variety of disorders -- something that would be difficult to do with embryonic stem cells.
Associate professor of neurosurgery Theo Palmer, PhD, is the other senior author of this new paper; the research was conducted in the labs of both Palmer and Reijo Pera, who is also a professor of obstetrics & gynecology. Ha Nam Nguyen, a former research associate now at John's Hopkins, along with graduate students Blake Byers and Branden Cord are joint first authors of the work.
"This is the first time that neurons from a Parkinson's disease patient have exhibited disease qualities in a petri dish," said Palmer. "And it provides hints of what to look for in patients who have different genetic mutations or where a cause has not been identified. By comparing neurons from patients with different forms of Parkinson's disease, we may find commonalities or differences that will help to optimize future treatments for each patient."
Parkinson's disease is a neurodegenerative disorder that causes the gradual loss of a certain type of neuron in the central nervous system. As the neurons are lost, the patient begins to experience the tremors, movement difficulties and rigidity that are the hallmarks of the condition. It affects about 1 percent of people over the age of 65, and about 5 percent of those over age 85. Currently there is no way to halt the progress of the disease, though some medications can help Parkinson's patients manage their symptoms for several years. Most cases of Parkinson's occur sporadically, but some (between 0.5 percent to about 8 percent) are caused by a genetic mutation.
Byers and his colleagues chose to collect skin cells from a 60-year-old woman with a genetic form of Parkinson's, reasoning that they would have better chance of replicating the signs of the disorder with her cells rather than the cells of someone with the sporadic form.
Byers coaxed the iPS cells from the patient to develop into the type of neurons that die off in Parkinson's disease. At first, the neurons looked and acted normally: They were able to generate electrical signals, they produced and secreted a messaging molecule called dopamine, and their gene expression profiles over time mimicked those of neurons created from "normal" iPS cells.
However, after about 30 to 60 days of culture, the neurons from the Parkinson's patient began to exhibit some unusual characteristics. They expressed higher levels of genes for proteins needed to deal with oxidative stress -- a condition in which destructive molecules wreak havoc on DNA and proteins within a cell -- and churned out elevated levels of a protein involved in abnormal clumps of protein called Lewy bodies that are found in the neurons of people with Parkinson's and Alzheimer's disorders. Oxidative stress has been previously associated with Parkinson's disease.
"We needed to stress the cells with exogenous factors to elicit a disease-related phenotype," said Byers. The upshot, the researchers concluded, is that the neurons from the Parkinson's patient seem to be replicating many of the common features of the disorder, but in a much shorter timeframe.
"Parkinson's disease takes decades to manifest itself as clinical symptoms in patients, so we were concerned about how rapidly these cells would change in culture," said Byers. "We needed to be able to identify abnormal characteristics of the cells in a reasonable timeframe, so that we could identify what pushes a Parkinson's-disease-affected neuron to degrade. As it turns out, the culture dish is a pretty stressful place for a cell to be. That environment, combined with the addition of selectively toxic chemical agents, probably accelerates the visible signs of the disorder. It's also likely that there are innate mechanisms within the body that protect against these changes and cause a more protracted disease course."
The researchers are now planning to begin testing various compounds to see if they can protect the neurons. They are also investigating whether they can see similar signs of disease in iPS-cell-derived neurons from patients with the non-genetic form of the disorder.
Additional Stanford scientists involved in the research include postdoctoral scholars Aleksandr Shcheglovitov, PhD, and Kehkooi Kee, PhD; former postdoctoral scholar James Byrne, PhD; research assistant Prachi Gujar; and associate professor of neurobiology Ricardo Dolmetsch, PhD.