¡Bienvenidos!

¡Bienvenidos Parkinson Team! Nuestro objetivo es la difusión de información de calidad sobre la enfermedad de Parkinson. Parkinson Team también pretende compartir las opiniones, impresiones y vivencias de las personas vinculadas a la enfermedad de Parkinson. Espero vuestra participación. Un abrazo a todos, Sonia

Welcome!

Welcome to Parkinson Team! Our goal is the diffusion of quality information on Parkinson's disease. Parkinson Team also intends to share opinions, impressions and experiences of people linked to Parkinson's disease. I expect your participation. A big hug to everyone, Sonia

lunes, 31 de enero de 2011

Descubrimientos clave contra el párkinson y el alzhéimer

Desde un jugador de póquer hasta un director técnico, cualquiera sabe que para triunfar frente a un oponente lo primero que hay que hacer es descubrir su talón de Aquiles.

Este principio de sentido común acaba de permitir un avance clave contra dos enfermedades que pueden degradar totalmente la vida de las personas mayores, los males de Parkinson y de Alzheimer.
Después de estudiar durante cuatro años la formación de fibras de alfa sinucleína, que lleva a la muerte neuronal en el párkinson (similar al del alzhéimer), identificaron una región de esos agregados que permitiría diseñar racionalmente fármacos capaces de interrumpir el proceso que desencadena la enfermedad. El trabajo se acaba de publicar en los Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.
"Nos abocamos a un tema que nadie pensaba que se podía estudiar –cuenta el doctor Claudio Fernández, vicedirector del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, y jefe del grupo de Neurobiología Estructural–. Sin embargo, gracias a una serie de desarrollos metodológicos, logramos un avance clave que abre la posibilidad de diseñar fármacos que se dirijan específicamente a esta meta."
Tanto el Parkinson como el Alzheimer tienen su origen en un proceso que genera agregados de proteínas (la alfa sinucleína, en el primer caso, el péptido beta, en el segundo) que producen desórdenes en el funcionamiento cerebral y tienen consecuencias irreversibles y fatales.
"Se trata de un mecanismo por el cual ciertas macromoléculas biológicas se asocian entre sí en formaciones insolubles denominadas «amiloidosis» –cuenta Fernández–. Cuando se da en el cerebro, ocasiona la pérdida progresiva de neuronas. Por eso develar este mecanismo resultaba estratégico para poder intervenir terapéuticamente."
En 2006, de regreso en el país desde Alemania, donde había empezado a estudiar la alfa sinucleína en el Instituto Max Planck, de Göttingen, Alemania, Fernández decidió abocarse a cartografiar la forma tridimensional de la proteína e identificar las regiones críticas para su agregación.
"Este proceso tiene tres etapas –explica–: la de monómero, la de oligómero y la de fibra. Los que son tóxicos son los oligómeros, porque las fibras en realidad son un mecanismo de protección celular; tratan de drenar los oligómeros para que no causen la muerte neuronal. Entonces, si se actúa sobre los monómeros, que son como los «ladrillos», se puede evitar la formación de aquéllos."
Los científicos empezaron por dilucidar la estructura tridimensional de estas proteínas, y luego identificaron cuál era el sitio clave en el proceso patológico.
"A partir de esa información –detalla Fernández–, conseguimos inhibir racionalmente la agregación de la proteína mediante compuestos químicos y también pudimos determinar el mecanismo de acción de estos compuestos, que era desconocido."
El trabajo que se publica en el PNAS describe detalladamente la forma tridimensional de la proteína que causa el mal de párkinson y cómo se "agrega", e identifica la región clave sobre la que se puede actuar, pero los científicos trabajaron también sobre el péptido beta (que causaría el alzhéimer) y vieron el mismo patrón de agregación.
"Estas enfermedades son multifactoriales (responden a factores genéticos, ambientales, etcétera) –explica el investigador–. Sin embargo, el proceso de agregación, que es lo que produce la muerte neuronal, ocurre por los mismos mecanismos. Por eso, nuestra estrategia fue atacar este blanco, porque si impedimos la agregación estamos protegiendo las neuronas. Ahora, por primera vez, disponemos de bases concretas para avanzar en el diseño racional de fármacos para tratar y prevenir estas enfermedades."

viernes, 28 de enero de 2011

Aportan datos trascendentales sobre el alzhéimer y el párkinson


Científicos argentinos analizaron la proteína llamada Gliceraldehido 3-fosfato deshidrogenada, involucrada en ambas enfermedades, que provoca la muerte celular cuando se vuelve insoluble
Si bien los tratamientos del Parkinson y el Alzheimer son meramente paliativos, las conclusiones del trabajo llevado a cabo por investigadores del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO), CCT- Tucumán podrían constituir un punto de partida en el diseño de nuevos fármacos para enfrentar estas patologías.
La causa de este tipo de enfermedades es motivo de controversias, sin embargo, la comunidad científica acepta que las patologías se producen porque ciertas proteínas, que normalmente se encuentran en las células, abandonan su estado soluble y se agregan formando fibras insolubles que desencadenan la muerte celular.
El grupo de biofísica de proteínas del Insibio se concentró en el estudio de una proteína llamada Gliceraldehido 3-fosfato deshidrogenasa (GAPDH), a la que eligieron por estar involucrada tanto en el Alzheimer como en el Parkinson. Esta proteína está presente en casi todas las células de los organismos vivos y cumple un rol clave en la producción de energía a partir de la degradación de los azúcares. Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, la GAPDH sufre alteraciones y pasa a formar parte de los grandes agregados proteicos que se observan en las imágenes de cerebros de pacientes con estas patologías.
La doctora Rosana Chehín, investigadora adjunta del Conicet y responsable del grupo, explicó a que, en estado soluble, las proteínas “son funcionalmente activas y cumplen su rol fisiológico. Sin embargo, cuando se vuelven insolubles, no sólo pierden su función, sino que disparan procesos que concluyen con la muerte celular”. Los resultados obtenidos demostraron que, en el caso de GAPDH, el contacto que toma la proteína con una membrana biológica dispara el proceso de agregación.
El trabajo recibió por segunda vez el premio Ponce Hornos 2010 que otorga la Sociedad Argentina de Biofísica y fue publicado en la revista oficial de la Federación de Sociedades Bioquímicas Europeas “FEBS Letters”, de 2010.
Para la segunda etapa de la investigación, los científicos se asociaron con un grupo de investigadores de Francia. Ellos aportaron compuestos químicos que operan como fármacos experimentales capaces de revertir el proceso de una célula cuando se encuentra en estado de estrés (característica similar a las células de Parkinson o Alzheimer).
Los investigadores determinaron a qué nivel molecular actúan esos compuestos para luego medir sus efectos. “Lo que descubrimos es que esos preparados actúan a nivel de la enzima GAPDH, que era la que veníamos estudiando”, relató Chehín y agregó: “Nuestros proyectos continúan y el reciente descubrimiento ha resultado trascendental. Estas distinciones nos han permitido, además, firmar convenios y hacer nuevas proyecciones de investigación conjuntas”.

martes, 25 de enero de 2011

Más de 2.000 visitas en el Blog! / More than 2.000 visits on the Blog!

En tan solo tres meses y medio de actividad hemos conseguido llegar a las más de 2.000 visitas en el Blog!... Muchísimas gracias!
Parkinson Team es visitado desde los 5 continentes y eso es espectacular.
Para mí vuestras visitas son muy importantes ya que significa que todo el trabajo que hay detrás (...y os aseguro que es mucho) merece la pena, me anima a continuar.
Muchísimas gracias por las visitas, por confiar en Parkinson Team como fuente de información sobre el Párkinson, gracias por el apoyo.
Espero que sigáis con Parkinson Team!...

In just three and a half months of activity we have reached more than 2.000 visits on the Blog! ... Thank you!
Parkinson Team is visited from 5 continents and it is spectacular.
To me your views are very important because it means that all the work behind (... and I assure you that is so much) worth it, encourages me to continue.
Thank you for the visits. It means that for you, Parkinson Team is trusted source of information on Parkinson's, thanks for the support.
I hope you continue with Parkinson Team! ...

XOXOXOXOX

Sonia

La respuesta emocional a la música implica un circuito de recompensa en el cerebro

Experimentar, incluso anticipadamente, música emocionante libera dopamina en el cerebro, una sustancia relacionada con el circuito de la recompensa, según aparece publicado recientemente en la revista Nature Neuroscience.

Para el estudio, inicialmente se investigó a un grupo de 217 personas en los que se utilizó varias prueba spara medir la emoción provocada por las mismas piezas de la música. De este grupo finalmente sólo se incluyeron ocho oyentes en los que aparecieron ciertas respuestas, tales como cambios en la conductancia de la piel, en la frecuencia cardíaca, la respiración y la temperatura, y que fueron consistentes en cada pieza escuchada, incluso en entornos diferentes.
Durante más de tres sesiones en las que escucharon música, se obtuvieron imágenes del cerebro de los 8 participantes mediante las técnicas de PET y fMRI. Además también completaron un cuestionario en el que calificaban la cantidad de placer que obtenían de la música que escuchaban durante las sesiones.
Se observó una disociación funcional entre los diferentes circuitos cerebrales activos en las distintas fases. Concretamente, el núcleo caudado se encuentra más involucrado en la anticipación y el núcleo accumbens en el pico de la respuesta emocional a la música.

Anatomically distinct dopamine release during anticipation and experience of peak emotion to music


Music, an abstract stimulus, can arouse feelings of euphoria and craving, similar to tangible rewards that involve the striatal dopaminergic system. Using the neurochemical specificity of raclopride positron emission tomography scanning, combined with psychophysiological measures of autonomic nervous system activity, we found endogenous dopamine release in the striatum at peak emotional arousal during music listening. To examine the time course of dopamine release, we used functional magnetic resonance imaging with the same stimuli and listeners, and found a functional dissociation: the caudate was more involved during the anticipation and the nucleus accumbens was more involved during the experience of peak emotional responses to music. These results indicate that intense pleasure in response to music can lead to dopamine release in the striatal system. Notably, the anticipation of an abstract reward can result in dopamine release in an anatomical pathway distinct from that associated with the peak pleasure itself. Our results help to explain why music is of such high value across all human societies.

lunes, 17 de enero de 2011

La FDA Aprueba DaTscan para diagnósticos con sospecha de Síndromes Parkinsonianos

  
la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (US Food and Drug Administration --FDA) ha aprobado DaTscan (Ioflupane I 123 Inyectable), agente radio-farmacéutico para usar en imágenes de tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT), para la detección de transmisores de dopamina en el cerebro de los pacientes adultos con sospecha de síndromes parkinsonianos. DaTscan, primer agente para imágenes de diagnóstico aprobado por la FDA, dirigido a ayudar a los médicos a evaluar trastornos neurodegenerativos del movimiento, tales como la enfermedad de Parkinson idiopática (de causa desconocida), puede utilizarse como complemento de otras evaluaciones diagnósticas para ayudar a diferenciar el temblor esencial (movimiento involuntario de manos, cabeza y rostro) del temblor debido al Parkinson. DaTscan no puede diferenciar los distintos tipos de Enfermedad de Parkinson.

FDA APPROVES DaTscan  FOR VISUALIZATION OF DOPAMINE TRANSPORTERS IN PATIENTS WITH SUSPECTED PARKINSONIAN SYNDROMES


The US Food and Drug Administration (FDA) has approved DaTscan™ (Ioflupane I 123 Injection), a radiopharmaceutical agent intended for use with single photon emission computed tomography (SPECT) imaging, for the detection of dopamine transporters (DaT) in the brains of adult patients with suspected Parkinsonian syndromes (PS).1 The first FDA-approved diagnostic imaging agent to help physicians evaluate neurodegenerative movement disorders, such as idiopathic (of unknown cause) Parkinson’s disease (PD), DaTscan may be used as an adjunct to other diagnostic evaluations to help differentiate essential tremor (an involuntary shaking of the hands, head, and face2) from tremor due to PS. DaTscan cannot differentiate between the different types of PS.

“Ioflupane [DaTscan] may be an important new imaging agent for physicians in differentiating diseases such as Parkinson’s disease from Essential Tremor,” said Mark Stacy, MD, neurologist and director of the Duke Movement Disorders Clinic at Duke University Medical Center in Durham, NC. “Understanding exactly what you are dealing with is important in selecting the appropriate treatments for patients with movement disorders.”
The FDA’s action, following a Priority Review, marks the approval of the first radiopharmaceutical agent to detect DaT distribution within the brain (dopamine is a brain chemical that is classified as a neurotransmitter and is found in regions of the brain that regulate activities such as movement and emotion3). Visualization of DaT distribution within the brain may help decrease diagnostic uncertainty in adult patients with suspected PS. The FDA granted DaTscan Priority Review due to an unmet clinical need for an imaging agent to assist physicians in managing patients according to their dopaminergic status. Parkinsonian syndromes are a group of neurodegenerative disorders (including multiple system atrophy, progressive supranuclear palsy and idiopathic Parkinson’s disease) characterized by rigidity, tremor and an impaired ability to walk.4
“Currently, movement disorders are diagnosed through clinical examinations, blood tests and neuropsychological evaluations, which are not conclusive and may lead to misdiagnosis,” Dr. Stacy said. “A new diagnostic adjunct to existing clinical assessments represents a meaningful contribution to the movement disorders field.”
The FDA’s approval of DaTscan was based on two Phase 3 clinical trials confirming the efficacy of DaTscan for the visualization of DaT distribution within the striata, an interior part of the brain. These studies, evaluating 284 adult patients with tremor, demonstrated the consistent performance of DaTscan in the visual detection of DaT distribution in the brain when compared with a reference clinical diagnosis.1
“We are confident that DaTscan, an objective and accurate marker of dopamine transporters, will better inform physicians’ diagnostic decisions,” said Stephen Lightfoot, MI-SPECT Segment Leader, GE Healthcare Medical Diagnostics. “By potentially enabling better disease management, we expect that DaTscan will greatly benefit the patient community.”

viernes, 14 de enero de 2011

Medidas sobre la calidad de vida en enfermos de Parkinson

La Academia Americana de Neurología (AAN) ha desarrollado una nueva herramienta para ayudar a los médicos a medir la calidad de la atención a los enfermos de Parkinson. Los resultados se han publicado en la revista Neurology.
Estas medidas para el Parkinson tienen por objetivo ayudar a los médicos a determinar cómo están siendo cuidados estos enfermos. Se han desarrollado 10 medidas diferentes para evaluar la atención de los pacientes de Parkinson, incluyendo síntomas no de motores, tales como la depresión o el sueño, que están fuertemente asociados con la calidad de vida. Otra de las medidas, mide el diagnóstico actual del paciente o el tratamiento, y también se incorporan otra medidas de seguridad, que incluye el asesoramiento sobre las complicaciones prevenibles, como son las caídas.
Las medidas de calidad deben ser cada vez más importantes para una mejor atención de las personas con trastornos neurológicos como el Parkinson. Sin embargo, ninguna de ellas puede determinar el uso de ciertos medicamentos, herramientas de evaluación u opciones de tratamiento.

Quality improvement in neurology: AAN Parkinson disease quality measures



Background: Measuring the quality of health care is a fundamental step toward improving health care and is increasingly used in pay-for-performance initiatives and maintenance of certification requirements. Measure development to date has focused on primary care and common conditions such as diabetes; thus, the number of measures that apply to neurologic care is limited. The American Academy of Neurology (AAN) identified the need for neurologists to develop measures of neurologic care and to establish a process to accomplish this.


Objective: To adapt and test the feasibility of a process for independent development by the AAN of measures for neurologic conditions for national measurement programs.

Methods: A process that has been used nationally for measure development was adapted for use by the AAN. Topics for measure development are chosen based upon national priorities, available evidence base from a systematic literature search, gaps in care, and the potential impact for quality improvement. A panel composed of subject matter and measure development methodology experts oversees the development of the measures. Recommendation statements and their corresponding level of evidence are reviewed and considered for development into draft candidate measures. The candidate measures are refined by the expert panel during a 30-day public comment period and by review by the American Medical Association for Current Procedural Terminology (CPT) II codes. All final AAN measures are approved by the AAN Board of Directors.

Results: Parkinson disease (PD) was chosen for measure development. A review of the medical literature identified 258 relevant recommendation statements. A 28-member panel approved 10 quality measures for PD that included full specifications and CPT II codes.

Conclusion: The AAN has adapted a measure development process that is suitable for national measurement programs and has demonstrated its capability to independently develop quality measures.

Health care stakeholders recognize the importance of measuring the quality of health care. Improvements in the quality of health care—such as the use of β-blockers after acute myocardial infarction1—have occurred shortly after programs to measure such care were implemented. Measuring the quality of health care is now central in the evaluation of health care plans for large corporations using Healthcare Effectiveness Data and Information Set measures,2 accreditation of hospitals by the Joint Commission,3 reimbursement of physicians through a pay-for-performance program run by Medicare,4,–,8 and maintenance of certification by specialty boards.9,10 Prior to measuring quality, the dominant measure of health care was cost. Measurement of quality permits evaluation of health care on its value, roughly defined as a ratio of quality to cost,11 and this is a step forward from evaluating health care solely on cost.
Programs that measure health care quality have focused on highly prevalent chronic conditions that are managed by primary care providers, such as asthma and diabetes, and have not focused on conditions treated by specialists. Although there is further work to be done in the science of measuring quality, there are consequences for delaying the development of quality measurement programs for specialty care. If the care delivered by specialists is not evaluated by these measurement programs, the value of health care delivered by specialists becomes difficult to quantify and can be underestimated. Furthermore, if the care delivered by specialists is measured by programs developed without the input of the specialists, the value of care may not be accurately measured.
Recognizing the potential impact of quality measurement on the practice of clinical neurology, the Board of Directors of the American Academy of Neurology (AAN) incorporated the development of quality measures (otherwise known as performance measures or quality indicators) for neurologic practice into their 2003 strategic plan12 and established the AAN Quality Measurement and Reporting (QMR) Subcommittee to carry out this task.13 A quality measure is a mechanism for assessing the degree to which a physician competently and safely delivers clinical services that are appropriate for the patient in the optimal time period.14,15 The measure specifications include a definition of the desired action or outcome and the patient population to whom the measure applies, which may include subpopulations that should be excluded. For example, a widely used quality measure is offering antiplatelet therapy to all patients presenting with acute ischemic stroke within 48 hours of hospital admission, excluding those patients who have contraindications to this therapy, such as active bleeding or allergies.16
In the past decade, the development of quality measures has been led by the American Medical Association (AMA)–convened Physician Consortium for Performance Improvement (PCPI), an organization consisting of over 170 representatives from key stakeholders such as medical specialty associations, including the AAN. The AAN was a lead organization in a PCPI activity to develop a set of quality measures for stroke and stroke rehabilitation,16 which is now part of Medicare's pay-for-reporting program.5 Because there is a backlog of measures to be developed by PCPI, the AAN developed a process to develop new quality measures independently or without the assistance of the PCPI. This report describes the development of quality measures for the care of PD, the first set of quality measures developed independently by the AAN.

Evaluación de las alteraciones sueño-vigilia para entender la fisiología de la enfermedad de Parkinson

Casi tres cuartas partes de los pacientes con la enfermedad de Parkinson experimentan fatiga o somnolencia excesiva (EDS) durante el día. De acuerdo con las conclusiones de un estudio, publicado en la revista European Journal of Neurology, los médicos deben evaluar estos problemas por separado con el fin de mejorar la comprensión de su fisiología.

Se analizaron 88 pacientes ambulatorios con Parkinson y se encontró que el 72% sufría fatiga o somnolencia diurna excesiva, y que un poco menos de la mitad sufría de ambos trastornos. Los pacientes con fatiga eran casi dos veces más propensos a sufrir de EDS que los pacientes sin fatiga. Además, los pacientes con enfermedad de Parkinson que sufrían fatiga presentaban síntomas motores más graves que los pacientes sin fatiga. También era más probable que sufrieran de insomnio relacionado con el Parkinson, de alteraciones autonómicas y de depresión que los pacientes sin fatiga. Los hallazgos sugieren que a pesar de que la fatiga y la EDS a menudo coexisten en pacientes con Parkinson, se asocian con diferente severidad de los síntomas motores, duración de la enfermedad, depresión y tratamiento con dopaminérgicos.

Fatigue and excessive daytime sleepiness in idiopathic Parkinson’s disease differently correlate with motor symptoms, depression and dopaminergic treatment


Background and purpose: A comprehensive study of both fatigue and excessive daytime sleepiness (EDS) in association with Parkinson’s disease (PD)-related symptoms and treatment has not been performed yet. To assess the frequency and severity of fatigue and EDS in patients with idiopathic PD and to study their relation to motor and non-motor symptoms and dopaminergic treatment.

Methods: We prospectively assessed Fatigue Severity Scale (FSS) scores, Epworth Sleepiness Scale (ESS) scores, Beck Depression Inventory (BDI) scores, severity (Unified PD Rating Scale, UPDRS, part III; Hoehn & Yahr staging) and duration of the disease, and the current dopaminergic treatment in 88 consecutive patients with idiopathic PD.
Results: Fatigue was found in 52 (59%), EDS in 42 (48%), and both complaints in 31 (35%) patients. Fatigued patients had higher UPDRS III scores (23.5 ± 11.1 vs. 18.6 ± 7.6, P = 0.03), higher Hoehn & Yahr staging (2.4 ± 0.9 vs. 2.1 ± 0.7, P = 0.03), and higher BDI scores (13.4 ± 7.1 vs. 9.1 ± 5.8, P = 0.004) than non-fatigued patients. In contrast, UPDRS III, Hoehn & Yahr, and BDI scores did not differ between patients with or without EDS. However, the type of dopaminergic treatment (levodopa monotherapy versus combination of levodopa/dopamine agonists) was associated with significant differences in ESS (8.5 ± 5.2 vs. 10.8 ± 4.3, P = 0.04), but not FSS scores (4.1 ± 1.5 vs. 4.3 ± 1.5, P = 0.55). Disease duration correlated with ESS scores (r = 0.32, P = 0.003), but not with FSS scores (r = −0.02, P = 0.82).
Conclusions: In PD, there is a significant overlap of fatigue and EDS, but the two symptoms are differently correlated with the severity of motor symptoms, disease duration, depression, and dopaminergic treatment.

Diferencias raciales y socioeconómicas en pacientes con Parkinson

Los afroamericanos y aquellos con un menor nivel socioeconómico parecen tener un parkinsonismo más grave y con mayores niveles de discapacidad, según un informe publicado en la revista Archives of Neurology, en el que se estudió a 1.159 pacientes con Parkinson que fueron evaluados por especialistas en trastornos del movimiento entre 2003 y 2008. Menores ingresos y menor nivel educativo se asociaron también con una mayor gravedad de la enfermedad y discapacidad.

Las disparidades también se observaron en los patrones de tratamiento. Se prescribieron menos medicamentos para tratar el Parkinson en la primera visita clínica (61,9% recibieron medicación, en comparación con 77,6% de los pacientes de raza blanca). Entre los pacientes afroamericanos, al 20,6% se les prescribió nuevos medicamentos dopaminérgicos, en comparación con el 41,1% de los pacientes de raza blanca, mientras que un 12,7% de los afroamericanos recibieron tratamiento con antipsicóticos en comparación con el 6,1% de los pacientes blancos.


Racial and Socioeconomic Disparities in Parkinsonism
 
Objective To assess potential racial and socioeconomic disparities in patients with parkinsonism treated at a tertiary Movement Disorders Center.

Methods Patients with parkinsonism were evaluated for demographics (age, race, annual income, and educational level), medical comorbidities, medication regimen, disability (Older Americans Resources and Services subcale), presence of Parkinson disease, and disease severity (Unified Parkinson Disease Rating Scale). Disability and disease severity measures were compared by race, income, and educational level using analysis of variance for continuous variables and 2 tests for dichotomous variables.
Results The sample included 1159 patients with parkinsonism (93.4% white, 6.1% African American, 61.2% who earned more than $50 000 annually, 62.7% who completed college, and 79.2% with a diagnosis of Parkinson disease). Cross-sectional analyses by race, income, and educational level showed greater disability and disease severity in African American compared with white patients (African American vs white Older Americans Resources and Services subscale total score, 29.8 vs 25.3, P = .005; Unified Parkinson’s Disease Rating Scale total score, 53.0 vs 42.8; P < .001). African Americans were less likely to be prescribed dopaminergic medications, particularly newer agents (African Americans 20.6% vs whites: 41.1%; P = .01). Lower income and lower educational level were independently associated with greater disease severity and disability (P < .003).
Conclusion Racial and socioeconomic disparities exist among patients with parkinsonism being treated at a tertiary Movement Disorders Center. African Americans and those with lower socioeconomic status have greater disease severity and disability than whites. These disparities may be because of problems in diagnosis, access to care, physician referrals, and patient attitudes regarding the appropriate threshold for seeking treatment at a specialized center. Understanding and correction of these disparities may improve outcomes.

Relación entre la pérdida de la capacidad para montar en bicicleta y la presencia de parkinsonismo atípico

Una nueva investigación sugiere que la conservación de la capacidad de montar en bicicleta después de la aparición de los primeros síntomas relacionados con el parkinson puede diferenciar entre la enfermedad de Parkinson (EP) y el parkinsonismo atípico. Los resultados, publicados en la revista The Lancet, muestran que la capacidad de montar en bicicleta se mantiene pacientes con enfermedad de Parkinson, pero se pierde después de la aparición de la enfermedad entre las personas con parkinsonismo atípico.


De forma prospectiva, los investigadores realizaron un estudio observacional de 156 pacientes que presentaban parkinsonismo, pero que aún no tenían un diagnóstico definitivo. A todos se les realizó una entrevista estructurada, una evaluación neurológica completa y una resonancia magnética cerebral al inicio del estudio. Una de las preguntas estándar en la entrevista fue cuándo y por qué el ciclismo se había convertido en imposible para ellos.
De los 111 pacientes que habían montado una bicicleta antes de la primera manifestación de su enfermedad, 45 desarrollaron EP y 64 alguna forma de parkinsonismo atípico, sobre todo atrofia sistémica múltiple o parkinsonismo vascular. De los 64 pacientes diagnosticados de parkinsonismo atípico, 34 habían dejado el ciclismo en comparación con sólo 2 de los 45 pacientes con EP.

The “bicycle sign” for atypical parkinsonism



Differentiation of Parkinson's disease from atypical parkinsonism is important clinically, for adequate patient counselling, and scientifically, to ascertain proper inclusion in clinical trials. The differential diagnosis remains challenging, even with current clinical insights and modern ancillary investigations.1 Here, we suggest that the answer to one simple question—“Can you still ride a bicycle?”—offers good diagnostic value for separating Parkinson's disease from atypical parkinsonism.

We did a prospective observational study in 156 consecutive patients with parkinsonism, but without a definitive diagnosis. At baseline, patients received a structured interview, comprehensive neurological assessment, and cerebral MRI. The interview included a standard question about whether, when, and why cycling had become impossible. The gold standard was the diagnosis after 3 years, which was based on the clinical follow-up including repeat neurological examination, response to treatment, and MRI. All assessments were done by a single, experienced examiner. All patients gave informed consent, as approved by the local ethics committee.
Before their first disease manifestation, 111 patients rode a bicycle (table). 45 went on to develop a gold-standard diagnosis of Parkinson's disease and 64 a form of atypical parkinsonism. At the time of inclusion (median disease duration 30 months), 34 of the 64 patients with atypical parkinsonism had stopped cycling, as opposed to only two of the 45 patients with Parkinson's disease (sensitivity 52%, specificity 96%; AUC 0·74, 95% CI 0·64—0·83). The loss of cycling abilities was present for all forms of atypical parkinsonism. Regression analysis revealed no significant effect of age, parkinsonism, or ataxia on the ability to cycle, suggesting that this was an independent marker of atypical parkinsonism.

Table
We suggest that loss of the ability to cycle after disease onset might serve as a new red flag, signalling the presence of atypical parkinsonism. The diagnostic value of the “bicycle sign” was good: its presence was highly specific for the diagnosis of atypical parkinsonism. This observation does not stand alone. Patients with Parkinson's disease have few balance problems moving sideways,2 their gait is typically narrow-based,3 their tandem gait is usually normal,4 and they can show a remarkable ability to ride a bicycle.5 Cycling requires a highly coordinated interplay between balance, coordination, and rhythmic pedalling of the legs. This skilled task is probably sensitive to subtle problems with balance or coordination, caused by the more extensive extranigral pathology in atypical parkinsonism. Simply asking about cycling abilities could be added to the list of red flags that can assist clinicians in their early differential diagnosis of parkinsonism.

This work was supported financially by a research grant from the Internationaal Parkinson Fonds. We declare that we have no conflicts of interest.