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martes, 20 de diciembre de 2011

La investigación con Huskies arroja luz sobre los riesgos del mercurio


Investigadores del Instituto de Física de Alaska han resaltado los riesgos tan importantes que conlleva para la salud la dieta de algunas poblaciones indígenas de Alaska, al relacionar la acumulación de mercurio procedente de muchos de sus alimentos básicos, con una disminución del efecto de los antioxidantes.
El estudio, publicado en la revista Environmental Research Letters, ha utilizado perros huskies para demostrar el riesgo que conllevan algunos contaminantes, como el mercurio, presentes tanto en la base de la dieta de la población indígena como en la de los huskies.
Estos perros constituyen un modelo ideal a la hora de investigar humanos, ya que se encuentran expuestos a los mismos riesgos medio ambientales para la salud y se han demostrado efectivos en estudios de envejecimiento humano, de la función inmune, y de algunos trastornos tóxicos y cognitivos.
Los datos procedentes de la investigación con estos perros, cuya dieta se basa en oso negro, alce, lucio y salmón, mostraron una correlación inversa entre la exposición al mercurio y el nivel de antioxidantes: a medida que aumentaba la exposición al mercurio, el nivel de antioxidantes en estos perros, disminuía.
Los antioxidantes – sustancias que juegan un papel crítico en la protección celular – impiden que los electrones se separen de las moléculas. Si los antioxidantes no funcionan bien, la pérdida de electrones (también conocida como oxidación) puede desencadenar una serie de reacciones que conducen al daño y a una eventual muerte celular.
Este daño, también conocido como estrés oxidativo, se estima que contribuye al desarrollo de una amplia variedad de enfermedades incluidas el Alzheimer, el Párkinson, la Diabetes y el Trastorno de neuronas motoras. Los antioxidantes son utilizados con frecuencia como ingredientes en un largo número de suplementos dietéticos y han sido estudiados en la prevención del cáncer y de enfermedades cardiovasculares.
La población rural de Alaska mantiene un estilo de vida mínimo de subsistencia para sobrevivir y para conservar sus valores culturales y espirituales tradicionales. No obstante, es una población que se encuentra cada vez más concienciada con las implicaciones para la salud de alimentos como el lucio y otros pescados, debido al gran número de contaminantes (como el mercurio) que han entrado en el ecosistema. Las principales fuentes de esta entrada de mercurio al ecosistema son las plantas productoras de carbón.
Investigadores de la Universidad Fairbanks de Alaska, analizaron grupos de 12 huskies de cuatro poblaciones distintas a lo largo del río Yukon, procedentes del mismo tipo de centro de acogida para perros. Los huskies, que eran entrenados para correr, tenían un linaje, sexo y edad similar y se encontraban en su mejor nivel de competición, eran alimentados con una dieta comercial y equilibrada.
Después de cambiar su alimentación durante dos meses, utilizando una dieta básica, se tomaron muestras para determinar el nivel de antioxidantes en sangre y muestras de pelo para determinar el nivel total de mercurio en su cuerpo.
El autor principal del estudio, el profesor Kriya Dunlap, afirma que: “Las cantidades de mercurio encontradas en el salmón estaban todavía muy por debajo del límite que establece la Agencia de Protección Medioambiental y los beneficios para la salud que se obtienen comparados con los de la comida procesada son aún bastante significativos; no obstante, se debe continuar supervisando la producción de mercurio, al poder perjudicar este los índices de salud”.

lunes, 19 de diciembre de 2011

EPDA, declaración consensuada sobre Párkinson en Europa

La Asociación Europea de la Enfermedad de Parkinson (EPDA, en sus siglas en inglés), ha lanzado ‘The European Parkinson’s Disease Standards of Care Consensus Statement’, una guía que describe por primera vez cómo deberían ser tratados los afectados de Párkinson. El documento también sugiere un modelo de gestión óptima dirigido a las autoridades destinadas a mejorar el nivel de atención a los afectados de toda Europa.
La enfermedad de Parkinson afecta a más de 150.000 personas en España y más de 1.2 millones en Europa y se prevé que su incidencia se duplique para 2030. El Párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común y su incidencia seguirá creciendo como resultado del envejecimiento de la población. En consecuencia, se estima que el coste anual para el sistema de salud europeo sea de 13.9 billones de euros. En España, el coste medio de los tratamientos que necesita un afectado que se encuentra en los estadíos I, II y III es de 7.000 euros al año, aproximadamente; para afectados que se encuentran en estadíos más avanzados, esta cifra se duplica. Estos costes son asumidos por los afectados y sus familiares.
Esta declaración ha sido desarrollada, revisada y refrendada por especialistas europeos en Párkinson, afectados, familiares y 45 federaciones de afectados de toda Europa, entre las que se encuentra la Federación Española de Párkinson. El documento recoge ocho puntos clave donde los dirigentes europeos deberían centrarse para mejorar el nivel de atención a los afectados de EP:
- Aportar iniciativas que aseguren que los afectados de EP tienen acceso a una buena calidad de vida.
- Reducir las desigualdades en el tratamiento y la gestión del Párkinson.
- Mejorar la financiación de la investigación y definir prioridades en investigación.
- Invertir en tratamiento óptimo y estrategias de mantenimiento.
- Aumentar la sensibilización pública y profesional del Párkinson.
- Minimizar el estigma y la discriminación.
- Reforzar el nivel de cuidado neurológico dentro de los sistemas sanitarios europeos.
- Proporcionar la financiación adecuada que respalde el trabajo de las asociaciones de afectados.
La necesidad de la puesta en marcha de esta declaración surgió a partir de la campaña ‘Movimiento por el Cambio’. Los resultados de este año, que revelaron algunas señas alarmantes sobre la desigualdad existente, fueron publicados en la revista European Journal of Neurology.


The EPDA launches “unique” Consensus Statement

The EPDA launches “unique” Consensus Statement – a guideline to help policymakers take the positive steps needed to improve the lives of the growing number of people affected by Parkinson’s disease and to reduce its “unsustainable” €13.9 billion annual bill.
The European Parkinson’s Disease Association (EPDA) has launched The European Parkinson’s Disease Standards of Care Consensus Statement, which describes for the first time how people with Parkinson's disease should be managed. The document also suggests an optimum management model, which, if implemented by policymakers, would improve standards of care across Europe.
More than 1.2 million people live with Parkinson’s in Europe today and this number is forecast to double by 2030. Parkinson’s is the second most common neurodegenerative disease (after Alzheimer’s disease), and its prevalence will continue to grow as the population ages. As a result, the economic impact of the disease is enormous and has been estimated to cost European healthcare systems €13.9 billion at year.
The Consensus Statement has been developed, reviewed and endorsed by European Parkinson’s specialists, people with Parkinson’s, carers and 45 national Parkinson’s organisations. As well as containing alarming statistics on the current cost of Parkinson’s across numerous European countries, the document also features detailed information on the importance of an early diagnosis for people with Parkinson’s and ensuring they receive access to doctors with a special interest in the disease; the need for support services and continuous care; and compliance issues. It ends with eight key areas that European policymakers need to concentrate on to effect change. Specifically, it calls on them to:
·                     support initiatives that ensure people with Parkinson’s receive equal access to good-quality, specialised care across Europe
·                     reduce inequalities in the treatment and management of Parkinson’s
·                     improve funding for Parkinson’s research and define research priorities
·                     invest in optimum treatment and maintenance strategies
·                     increase public and professional awareness of Parkinson’s
·                     minimise stigma and discrimination
·                     strengthen the level of neurological care within European healthcare systems
·                     provide adequate funding that supports the continued work of national Parkinson’s organisations.
Opportunities do exist to improve the care for people with Parkinson’s in both the treatment and management of the disease, and the Consensus Statement highlights those opportunities,” said EPDA president Knut-Johan Onarheim. “It is a call to action for policymakers to change the status quo and realise that early and appropriate pharmacological intervention can result in positive outcomes for society. It has been shown to not only reduce the economic impact to both the individual and to society but also enable people living with the disease to remain in the workplace for longer, thereby improving their quality of life and contribution to society.”
The need for a Parkinson’s Consensus Statement was identified following initial data from the EPDA’s Move for Change campaign, a three-year pan-European survey (which began in April 2010) that asks people with Parkinson’s what it is like to live with the disease in Europe today. The results from the first year – which revealed some alarming evidence that inequalities exist – were published in a special report in the October issue of the European Journal of Neurology.
The Consensus Statement is unique,” said ex-MEP and EPDA patron John Bowis OBE. “Inspired by real-life accounts from the people who live with this challenging illness every day – and created by Parkinson’s experts with help from people with Parkinson’s – it is the first document of its kind to support and encourage the drive for equality and optimisation of Parkinson’s treatment and management at both a European and a national level. It needs to be supported at the highest level.”
To showcase the launch of the Consensus Statement and the results from the Move for Change campaign – and also to help raise the profile of Parkinson’s with policymakers – the EPDA held a meeting in the European Parliament on 22 November, entitled ‘Chronic diseases in an ageing population – a spotlight on Parkinson’s disease’. Those present at the event – which was hosted by MEPs Linda McAvan and Frieda Brepoels and moderated by Bowis – included two high-profile European Commission officials in public health and health innovation policy, Maria Iglesia-Gomez and Paul Timmers.
There has been little progress in the definition of parameters of good-quality care in Parkinson’s disease – until now,” said Iglesia-Gomez. “The Consensus Statement proposes practical strategies that can help improve Parkinson’s standards of care across Europe. Such a document could not be more timely for our ageing European population and fits very well with the European Commission’s current focus on active and healthy ageing.”
McAvan agreed, adding: “The Consensus Statement is a much-needed document. It succinctly and clearly paints a very stark picture: that Parkinson’s is a disease that needs to be given greater visibility and awareness. It provides clear direction on the positive steps that can be taken by policymakers to improve the treatment and management of this chronic neurodegenerative condition.”
Brepoels also commented: “A parliamentary event such as this is an excellent platform to get the message across to a wider audience. It also helps to identify MEPs that have a special interest in this serious issue and establishes how this kind of support can be taken forward into action.”

lunes, 21 de noviembre de 2011

El sentido del olfato podría mejorar con entrenamiento

Un equipo de científicos del Langone Medical Center de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) ha demostrado en un nuevo estudio que la pérdida del sentido del olfato debida a la edad o a una enfermedad puede ser revertida. Los hallazgos han sido publicados en la revista 'Nature Neuroscience'.
El olfato es único entre nuestros sentidos, afirma el director del estudio, el doctor Donald A. Wilson, profesor de Psiquiatría Infantil en el Langone Medical Center e investigador en el Instituto Nathan S. Kline. El bulbo olfatorio, una estructura situada bajo la corteza frontal que recibe impulsos nerviosos de la nariz, también tiene conexiones directas con la amígdala, que controla las emociones y la fisiología, y con regiones de orden superior como la corteza prefrontal, que participan en la cognición y la planificación.
"A diferencia de la información recibida de ojos y oídos, que ha pasado por muchas conexiones hasta llegar a la corteza frontal, el sistema olfatorio está a sólo dos conexiones de distancia", explica el doctor Wilson, "el resultado es un acceso inmediato de la nariz a la memoria".
Aunque el deterioro del sentido del olfato está asociado a la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia, e incluso el envejecimiento normal, la causa que explica por qué el sentido del olfato se debilita sigue siendo un misterio. Ahora, investigaciones recientes de laboratorio, dirigidas por el doctor Wilson, revelan cómo puede tener lugar este debilitamiento, "hemos demostrado que el entrenamiento puede mejorar el sentido del olfato, y también hacer que sea peor", añade Wilson.
El doctor Wilson y la doctora Julie Chapuis, investigador post-doctoral, colocaron ratas sedientas en cajas con tres agujeros del tamaño de su hocico y las expusieron a explosiones breves de olores a través del orificio. En total de utilizaron tres olores: una mezcla de 10 sustancias químicas de frutas, aceites, productos de limpieza, etc; la misma mezcla con un producto químico sustituido por otro, y la misma mezcla menos uno de los productos químicos. Cuando los roedores identificaban un olor, eran recompensados con un sorbo de agua administrado por el agujero de la pared lateral izquierda, por otro olor, recibían agua por el orificio de la pared del lado derecho.
Las ratas podían fácilmente distinguir entre los olores cuando un producto químico había sido sustituido en una mezcla, pero no cuando uno de los componentes había sido simplemente eliminado. Luego, los investigadores anestesiaron a las ratas e insertaron electrodos en sus cerebros. En el bulbo olfatorio, cada olor producía un patrón de actividad eléctrica diferente; pero en la corteza piriforme, un área de la corteza cerebral de rata, los olores que las ratas pueden diferenciar producían patrones distintos de actividad, mientras que los que no podían distinguir produjeron patrones idénticos.
Los investigadores entrenaron entonces a un nuevo grupo de ratas para discriminar entre los olores que los primeros animales que no podían distinguir mediante recompensas en forma de sorbos de agua, "logramos que reconocieran los olores", afirma el doctor Wilson. En la corteza piriforme de las ratas, los patrones de actividad provocados por estos olores similares eran ahora diferentes.
Posteriormente, se capacitó a un tercer grupo de animales para que ignoraran la diferencia entre los olores que las primeras ratas podían distinguir fácilmente, dándoles agua en el mismo orificio después de la exposición a cualquiera olor. Esto efectivamente empeoró su sentido del olfato, las ratas no podían distinguir un olor de otro.
"Nuestros hallazgos sugieren que, mientras que la insuficiencia olfativa puede reflejar un daño real al sistema sensorial, en algunos casos, puede ser un caso de "usarlo o perderlo", dice el doctor Wilson. Estos resultados abren la puerta hacia posibles terapias olfativas que podrían, en algunos casos, ayudar a restaurar la función del olfato.

jueves, 27 de octubre de 2011

Para los más críticos;) "Menace sur nos Neurones"

Recientemente un libro despertó la polémica en Francia y en todo el mundo, "Menace sur nos Neurones" señala que ya se conocen las causas que generan el Alzhéimer y el Párkinson.


La ciencia lo ha demostrado desde hace tiempo: Alzheimer, Parkinson, esclerosis en placas, autismo, todas las enfermedades neurovegetativas aparecen, cuando las neuronas padecen daños irreversibles.
Esto se produce poco a poco, a lo largo de la vida, mediante incesantes agresiones químicas y físicas que atacan las neuronas hasta dejarlas al borde de la muerte. La causa principal de ese cóctel neurotóxico explosivo es la acumulación de metales pesados en el medio ambiente: aluminio en el agua, mercurio en la boca, pesticida en los alimentos, solventes y partículas ultra finas en el aire, etc.
Esas substancias, perfectamente identificadas y documentadas por la ciencia, podrían ser prohibidas, desaparecer de nuestra vida, si existiera la voluntad de aplicar una verdadera política de prevención.
Pero sucede todo lo contrario. La parte oculta del iceberg aparece en " Menace sur nos neurones " ("Amenaza en nuestras neuronas"), que acaba de publicar en Francia la editorial Actes Sur, de Marie Grosman, especialista en salud ambiental, y Roger Lenglet, periodista y filósofo. Ese libro de investigación desvela un sofisticado sistema que favorece los intereses económicos de lobbies y grupos de presión, bloqueando toda posibilidad de información transparente.
No se trata de un mero balance sobre la importancia que adquieren poco a poco las enfermedades neurovegetativas en la sociedad moderna. Esa minuciosa investigación intenta dejar a la luz los principales factores de riesgo, pero también el silencio cómplice de políticos y otras personalidades frente a la presión de esos sectores de presión.
"¡Somos perfectamente conscientes del problema. Pero hay que ser prudentes. No creen pánico, no asusten a la población. Sería aun más catastrófico!", advierte a los autores un responsable del ministerio de Ecología francés.
Grosman y Lenglet hablan de una hecatombe "enorme y exponencial" que no cesa de empeorar. En Francia, hay 100.000 enfermos de Parkinson y entre 800.000 y un millón de personas padecen Alzheimer. Cada año aparecen 225.000 casos nuevos y cada vez son más jóvenes.
La realidad parece desmentir el viejo adagio que afirma que "la única causa conocida del Alzheimer es el envejecimiento de la población". Para los autores, si la enfermedad aparece en fin de vida es precisamente debido a la acumulación de substancias tóxicas en el cerebro a través de los años.
Pero, ¿por qué no se prohíben esas substancias? ¿Cómo explicar tanto inmovilismo e inercia? El libro explica en detalle hasta qué punto los lobbies industriales condicionan esa parálisis del sector oficial. Más grave aún: Grosman y Lenglet demuestran "las relaciones incestuosas" entre empresas privadas e instituciones de salud pública, que permiten el reembolso de medicamentos, que son en el mejor de los casos inútiles, y a veces directamente peligrosos.
"Menace sur nos neurones" no omite ninguno de los elementos que colaboran a la "producción" y mantenimiento de una "sociedad neurotóxica".


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Prevención de caídas en personas con enfermedad de Parkinson

Un estudio realizado por el Primary Care Research Group at the Peninsula College of Medicine and Dentistry, con el UK's National Institute for Health Research (NIHR) and NIHR PenCLAHRC, ha analizado los resultados de un programa de ejercicios para prevenir las caídas en las personas con enfermedad de Parkinson.
Hasta la fecha, hay pocos estudios que han examinado el beneficio de dichas intervenciones a las personas con enfermedad de Parkinson. El equipo de investigación utilizó un ensayo controlado aleatorio para controlar la eficacia de un programa de ejercicios para personas con enfermedad de Parkinson con historia de caídas y logró una reducción en las caídas entre los que recibieron la intervención.
A pesar de las limitaciones en el número de personas que participaron en el estudio, el equipo de investigación fue capaz de introducir mejoras significativas en equilibrio, disminuir el temor de caer y mayores niveles de actividad física recreativa.
Como resultado, las conclusiones del estudio se suman a la base de pruebas de fisioterapia y el ejercicio en el tratamiento de personas con enfermedad de Parkinson. La realización de estudios adicionales que incluyan un mayor número de personas con enfermedad de Parkinson y un período más largo de seguimiento ayudará a apoyar este caso, así como identificar qué intervenciones funcionan mejor y  bajo qué circunstancias.
Hasta dos tercios de las personas con párkinson experimentan caídas cada año: esto se compara con una tercera parte de la comunidad en general basados en población de edad avanzada que sufren caídas. Cuando una persona con Parkinson sufre caídas, el impacto es generalizado, afecta los pacientes, familias y organizaciones de la salud y asistencia social. Caídas y heridas asociadas son la principal causa de ingreso hospitalario en personas con párkinson, teniendo como resultado hospitalizaciones prolongadas que aportan presión sobre el paciente y sobre el sistema sanitario.
La Dra. Vicki Goodwin, miembro PenCLAHRC Superior de Investigación en el Peninsula College of Medicine and Dentistry y que llevó a cabo este estudio como parte de su tesis doctoral financiada por NIHR Researcher Development, comentó: "El nuestro es uno de los primeros estudios para buscar evidencia de la efectividad de las intervenciones, y como tal es un paso importante hacia la comprensión de las mejores maneras de ayudar a las personas con enfermedad de Parkinson tanto para tratar como para prevenir nuevas caídas. Además de los efectos físicos de una caída, las personas con Parkinson también sufren psicológicamente, con frecuencia relatando falta de confianza en todo el espectro de las actividades de la vida cotidiana, lo que afecta la calidad de vida.". Y agregó: "Está claro que los programas de intervención para prevenir las caídas en las personas con la enfermedad de Parkinson tienen potencial de trabajo, pero se necesita más investigación antes de tener los conocimientos necesarios para recomendar los métodos definitiva a este problema creciente."

Preventing falls in people with Parkinson's disease
A study carried out by the Primary Care Research Group at the Peninsula College of Medicine and Dentistry, supported by the UK's National Institute for Health Research (NIHR) and NIHR PenCLAHRC, has analysed the results of an exercise programme to prevent falls in those with Parkinson's disease.
The study was instigated because, to date, there are few trials that have examined the benefit of such interventions to people with Parkinson's disease. The research team used a randomised controlled trial to track the effectiveness of an exercise programme for people with Parkinson's disease who had a history of falls and reported a reduction in falls among those that received the intervention.
Despite limitations in the number of people who took part in the study, the research team was able to log significant improvements in balance, a decrease in the fear of falling and increased levels of physical recreational activity.
As a result, the findings of the study add to the evidence base for physiotherapy and exercise in the management of people with Parkinson's disease. Further studies involving a greater number of people with Parkinson's disease and a longer follow-up period will help to support this case, as well as identify which interventions work the best under which circumstances.
Up to two-thirds of people with Parkinson's experience falls each year: this compares with a third of the general community-based elderly population who experience falls. When a person with Parkinson's falls, the impact is widespread affecting patients, families and health and social care organisations. Falls and associated injuries are the main cause of hospital admissions among people with Parkinson's, resulting in extended hospital stays which put pressure on both the patient and the NHS.
Dr. Vicki Goodwin, PenCLAHRC Senior Research Fellow at the Peninsula College of Medicine and Dentistry and who conducted this study as part of her PhD funded by a NIHR Researcher Development Award, commented: "Ours is one of the first studies to seek evidence for the effectiveness of interventions, and as such it is an important step towards understanding the best ways in which to help those with Parkinson's disease both deal with and prevent further falls. As well as the physical effects of a fall, people with Parkinson's also suffer psychologically, often reporting a lack of confidence across the spectrum of everyday life activities, thus affecting quality of life."
She added: "It is clear that intervention programmes to prevent falls in those with Parkinson's disease do have the potential to work, but more research is needed before we have the knowledge necessary to recommend definitive approaches to this growing issue."